Rabia en el corazón

Rabia en el corazón

Julio 10, 2015 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Si alguien tiene derecho a aspirar al Premio Nobel de la Paz no es el presidente Santos sino Humberto de la Calle que le ha tocado ser el pararrayos de la incoherencia, la soberbia, el egocentrismo y la rabia de los distintos actores del Acuerdo de Paz, llámense Farc, Gobierno, ciertos sectores de las Fuerzas Militares y esa oposición hirsuta que representan Uribe, el Procurador y el cómodo statu quo colombiano.***Las declaraciones de Humberto de la Calle a Gossaín fueron tan contundentes que hicieron reaccionar a las Farc, cuando ‘Iván Márquez’ se apresuró a decir que el proceso de paz había que cuidarlo como la niña de sus ojos, y acto seguido anunció el cese unilateral el 20 de julio. Se espera que detengan los demenciales atentados de los últimos días, que han estado a punto de echar por la borda el complejo y desgastador proceso, en el cual de la Calle ha sido el gran moderador y apaga incendios de la desconfianza con que actúan los dos bandos.*** Los hombres de La Habana deberían permanecer callados. Cada que hablan, profundizan el rechazo unánime del país. Es como si la rabia interna los empujara a arrasar la tierra donde nacieron. No aceptan sus culpas, ni quieren pagar por ellas. No admiten su participación en el narcotráfico, ni piensan restituir a sus víctimas.***Por qué será que no hay en las filas de las guerrillas colombianas una figura como la de Pepe Mujica, del Uruguay, que tras permanecer en el monte durante varios años, pago cárcel, y se convirtió en ese ser humilde y maravilloso que ejerció con sabiduría y creatividad la Presidencia de su país, sin que nadie le recordara su pasado guerrillero.***O, porque no un Nelson Mandela, como bien lo dice el sacerdote jesuita Francisco de Roux, en su columna de El Tiempo, “un guerrillero que pasó del sabotaje, la insurrección y el terrorismo a la conquista de sí mismo, tras 26 años de cárcel, para conseguir una inmensa autoridad moral”.***Pero los miembros de las Farc y el ELN se han quedado congelados en la revolución bolchevique, en el muro de Berlín, en el asalto a Moncada en Cuba, y no se han dado cuenta de que los ismos han ido perdiendo vigencia: el comunismo, el socialismo, el capitalismo y hasta el cristianismo. En este último, al menos, surgió un líder renovador como el papa Francisco.***Si no reaccionan, las Farc están pateando el momento coyuntural que les ha dado la historia para pactar la paz, llevándose por delante al presidente Santos, que se ha jugado todas sus cartas por un Acuerdo, que todavía puede colapsar. No han logrado convencer a sus filas, ni a ellos mismos de que la violencia no es el camino para construir un país más equitativo e incluyente. Antes de deponer las armas, deberían desarmar la rabia y el odio en su corazón.***Pero no solo la guerrilla será la culpable del posible fracaso del proceso de Paz, también los que han agudizado las contradicciones al exigir hipócritamente un pacto sin impunidad, cuando lo que buscan es la prolongación infinita de una guerra que heredarán las nuevas generaciones.***Entretanto: No sé cuál de los insultos de la semana es peor: si el de Donald Trump al llamar “hipócrita” a Paulina Vega, o el del senador José Obdulio Gaviria del Centro Democrático que le dice “lagarta” a la ministra de Educación, Gina Parody, o el del columnista Daniel Samper Ospina que no insulta pero se burla del nuevo Ministro de Defensa, a quien compara con el ‘payaso Bebé’. Y estos escándalos mediáticos son los que alimentan el día a día de un país que se debate entre el terrorismo y la retórica.

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