Postconflicto

Octubre 02, 2015 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Desde que un Santos tímido y hasta remiso se diera la mano con ‘Timochenko’ en La Habana, no hemos dejado de escuchar las explicaciones de los más expertos juristas del país sobre el contenido de la jurisdicción especial para la paz, redactada durante un año por el Grupo de Nueva York, la comisión de sabios conformada a instancias del gobierno de Noruega. ***Y mientras el Vaticano, el presidente Obama, la ONU, la OEA y la elite del poder mundial apoya el proceso colombiano, desde La Habana, ‘Iván Márquez’ y la agencia de prensa de las Farc, y en Colombia, el fiscal Montealegre, prenden la hoguera de la retaliación, el odio y la soberbia, dando declaraciones salidas de tono, y contaminando un proceso de por sí, sembrado más de hipótesis que de realidades. ¿No habrá posibilidad de que se callen unos y otros?***Ha sido tan desgastador este proceso de paz, que sus protagonistas, incluido Santos, los integrantes de la mesa de La Habana, tanto del gobierno como de la guerrilla, los militares Mora y Naranjo, los ministros de Gobierno, Defensa, Justicia, la Canciller, el Procurador, el Fiscal y hasta los más feroces contradictores de la derecha, como Uribe, Londoño y Gaviria, se volvieron viejos en un año, calvos y hasta obesos. *** Impresionan los estragos del estrés de estos tres años lleno de altibajos, en la figura envejecida de Humberto de la Calle, en la palidez del general Mora, la peligrosa obesidad del ministro Villegas, obesidad que compite con las de ‘Catatumbo’, ‘Santrich’ y ‘Timochenko’ y los cachetes del fiscal Montealegre. Y, ¿qué tal la cara de tristeza, cansancio y hartera de la Canciller? La cabeza de Uribe está casi blanca y su piel llena de manchas. Es muy posible que muy pocos de ellos lleguen sanos y salvos al postconflicto. ***Pero este proceso también ha sido desgastador para el país que se mueve entre el rechazo visceral contra la gente de las Farc, la descalificación permanente al Presidente que se ha jugado todas las cartas por una Paz que se firmará “con total impunidad”, como repiten hasta el cansancio los partidarios de la guerra. Y en medio de todo esto, se cierne como un fantasma amenazante la idea de que Santos llevará al país al castro-chavismo, gracias al libreto repetitivo y malévolo de Uribe y sus adláteres.*** Y, mientras el papa Francisco da una lección de convivencia cuando estrecha la mano de Fidel Castro, el ‘demonio’ que por 40 años fue símbolo de la guerra fría entre el más poderoso país del mundo, y el pueblo de Cuba, condenado al ostracismo, el presidente Santos, casi no le da la mano al demonio de ‘Timochenko’, estando a unos pasos de firmar esa paz que ha sido su obsesión, desde antes de llegar al poder.***Sin duda, la actual clase dirigente y política colombiana tiene que renovarse si quiere sobrevivir al momento en que la guerrilla decida cambiar las balas por los votos. Los vicios de nuestra democracia son infinitos. Los últimos gobiernos no han resuelto los problemas básicos de educación, salud, vivienda y movilidad. ***Tanto el sector público como el privado han caído en las garras de la corrupción, la Justicia se ha politizado, los magistrados de las altas cortes perdieron credibilidad, la contratación de obras públicas es lenta y corrupta, la inseguridad es rampante en las ciudades, el campo no produce y la minería está contaminando ríos y medioambiente. Si no queremos que los simpatizantes de Maduro, la Kirschner, Correa y el de Nicaragua, ocupen las curules del Congreso, dirijan la banca y los canales privados de la Tv., hay que entrenar desde ahora a la generación que manejará desde el Estado, el postconflicto. No vaya y nos pase lo mismo que a Venezuela: su corrupta e ineficiente dirigencia fue la que llevó a Chávez al poder.

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