¡Por fin!

Junio 24, 2016 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Después de cuatro años del desgastador proceso de paz en La Habana, durante el cual muchos dispararon desde todos los flancos para boicotearlo, hoy se concreta el anhelado cese bilateral del fuego. Porque no solo los terratenientes, el senador Uribe y sus seguidores, el presidente Santos con sus absurdas frases salidas del libreto y las mismas Farc, que se sobraron en soberbia, en exigencias y en actos desafiantes como la toma en El Conejo, se empeñaron en herir de muerte a la paloma de la paz.***Y mientras un sector se empeña en hacer ‘resistencia civil’ contra el plebiscito, gracias al apoyo internacional y a los negociadores con De la Calle a la cabeza, pondremos fin a esta guerra de 60 años, donde murieron millones de colombianos, fueron desplazados otros tantos y soldados y campesinos quedaron mutilados por las minas abominables de las Farc.***Yo me llamo Claudia. A raíz de la masacre de 49 personas en un bar gay de Orlando, EE.UU., en redes sociales la emprendieron contra la senadora Claudia López, la ministra de Educación Gina Parody y sus parejas. El matoneo de que fueron objeto convocó una movilización de rechazo contra la homofobia, quizás porque las nuevas generaciones empiezan a romper paradigmas culturales y religiosos que han marcado per sé a la sociedad.*** A los pocos días surgió el rifirrafe entre las senadoras Claudia López y Vivianne Morales, en términos que solo se oyen en los bajos fondos, a pesar de que ambas han llegado por sus propios méritos a altas posiciones del Estado y representan la evolución de la mujer colombiana a partir de los años 70, cuando superada la era patriarcal, ella asumió el reto de ingresar a la universidad y codearse con los hombres en postgrados, maestrías y doctorados.*** He seguido la trayectoria de Claudia desde que hizo la valiente investigación sobre la parapolítica. Fue perseguida, amenazada y tuvo que irse del país. Se lanzó al Senado por Alianza Verde y sacó 81.045 votos. Esta bogotana tiene una personalidad fuerte, directa y analítica. Su presencia fue oxígeno para el Senado.***Infortunadamente su ego creció a medida que aumentaba su presencia en medios de comunicación como analista o entrevistada, y decidió elevar el tono en el Senado hasta meterse con Álvaro Uribe, quien abandonó el recinto en medio de un caluroso debate, y lo llamó “sanguijuela que se escapó por las alcantarillas”.***Desde entonces ya no encara los debates con inteligencia sino a gritos. Ha casado peleas entre otras con Vivianne, quien se oponía a la ley sobre matrimonio gay, y le recordó públicamente que su hija era lesbiana. Ahora, con la ley contra el ausentismo, Claudia no llegó a tiempo a votar y Vivianne se la cobró, también a gritos, llamándola mentirosa y sugiriéndole que fuera al siquiatra. ¡Vergüenza!***Ambas deberían buscar el consenso de género y dignificar la política o terminarán como ellos, trenzándose en deslealtades y zancadillas, porque Vivianne también tuvo su viacrucis como fiscal general, cargo del cual la sacaron cuando el Consejo de Estado anuló su elección. Primero porque su votación no alcanzó el umbral, y segundo por su relación con Carlos A. Lucio. Después se lanzó al Senado y está dando batallas contra el aborto y las uniones gay, ya que pertenece a un grupo cristiano.*** Claudia anunció que en el 2018 no regresará al Senado. Podría ser fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo. Ojalá desactive la agresividad y recuerde que la ofensa y el ultraje, no son sinónimo de carácter, y que si aspira a ejercer el poder en el postconflicto, tiene que moderar el lenguaje y no dejarse atrapar por el ego.

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