Paz: realidad ¿o quimera?

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Es natural que el ruido de trompetas que sale de la Casa...

Paz: realidad ¿o quimera?

Septiembre 07, 2012 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Es natural que el ruido de trompetas que sale de la Casa de Nariño y de la selva, anunciando el inicio de una negociación “que buscará poner fin al conflicto”, produzca esperanza y escepticismo en un país que lleva medio siglo de guerra interna que sÓlo ha dejado muertos de ambos bandos, soldados y guerrilleros, campesinos en su mayoría, carne de cañón del conflicto que parece no llegar a su fin.***Sin embargo, la paz de Santos no puede ser igual a la que intentó hacer Guillermo León Valencia cuando bombardeó Patio Cemento donde murió Camilo Torres, o la de Tlaxcala de Gaviria, o la de la paloma de Belisario Betancur, o la del Caguán de Pastrana, o la de la Seguridad Democrática de Uribe. No. Santos quiere pasar a la historia como el Presidente que pactó la paz con la guerrilla.***La paz tendrá costos inconmensurables, más que el aparato de guerra montado desde Pastrana, pero Santos sabe que ésta ya no se logra con metralletas, ni aviones fantasma, ni operativos mediáticos. También las Farc son conscientes de que no llegarán al poder por las armas. Muerto ‘Tirofijo’ y diezmados sus cuadros directivos y perdidos muchos de sus guerrilleros por reinserción, el momento de sentarse a dialogar es ahora... o nunca. ***Colombia soñará con la paz cuando se den las condiciones sociales, cuando se acabe la exclusión, cuando los campesinos vuelvan a sus tierras arrebatadas por la guerrilla, los ‘paras’ y los terratenientes, cuando se acabe la corrupción un cáncer peor que la guerrilla, cuando no haya impunidad y el presupuesto para la guerra se invierta en salud, educación y empleo. Santos lo tiene claro como se ve en su programa de gobierno.*** La guerra llegará a su fin, cuando el establecimiento se siente frente a frente con una insurgencia aún inmersa en el discurso mamerto de los años 50 y que prostituyó su legado revolucionario al convertirse en vulgar cartel de la droga. Esto se hizo en Tlaxcala y en el Caguán, dirán algunos. Es cierto. Pero Santos se curó en salud, y con sigilo armó el proyecto a tres meses de iniciar su mandato. Hoy existe una hoja de ruta casi impecable.***La mesa de negociaciones que se iniciará el 15 de octubre en Noruega y después en Cuba, tendrá muchos francotiradores, Uribe, entre ellos. El país (a excepción de quienes aún le creen su discurso guerrerista y pendenciero) se indignó con la actitud mezquina de quién realizó la misma búsqueda de la paz, invitando a Chávez y a Piedad Córdoba, y minutos después de la alocución presidencial salió a vociferar y a rechazar el proyecto. Ojalá la historia no le cobre con creces su afán de torpedear la construcción del nuevo país.***Preocupa también la actitud de ‘Timochenko’. En medio de las efigies del Bolívar de Cháves y de ‘Tirofijo’, se despachó con un discurso arrogante, sin autocrítica, como si los atentados, las minas quiebrapatas, el narcotráfico, los secuestros, la reclusión de niños en la guerrilla y el maltrato a las mujeres, fueran obras de otros. En su defensa aceptemos que dijo cosas que señalan una luz al final del túnel: su deseo de no retirarse de la mesa de negociaciones hasta no firmar el acuerdo, y la defensa a la acción de soldados y policías.***Finalmente, es de esperar que el Presidente no convierta en multitud la mesa de negociaciones. Mientras menos gente haya, mejor. No se trata de cuadrar cuotas políticas como si fuera el gabinete ministerial. Antier vimos como los 5 miembros iniciales se convirtieron en 20. El palo resultó ser el general Mora Rangel. ¿Acaso no tiene algunos asuntos pendientes con la justicia?

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