Narcoseries y violencia

Junio 15, 2012 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Colombia es el país más violento de Latinoamérica, el cual a pesar de invertir billones en su presupuesto de Defensa, no ha logrado pactar la paz con la guerrilla, ni acabar con el narcotráfico, ni los desplazamientos y desapariciones forzadas, ni con los altos índices de atracos, muertes y fleteos en las ciudades principales. *** Esta es una sociedad enferma, proclive a la violencia. Las masacres de los paras, los atentados de la guerrilla, el maltrato contra mujeres y niños, parece que no son suficiente para los dos canales privados de televisión que en su lucha por el raiting, han llegado a extremos de falsos positivos. Con ‘La reina de la mafia’, ‘Sin tetas no hay paraíso’, ‘El Cartel de los Sapos’, ‘El Capo I’, ‘El Capo II’ y ahora, Pablo Escobar, crearon un ideario de programa que además de gran audiencia, atrapa la gigantesca torta de la pauta publicitaria. ***Los primeros capítulos de Pablo Escobar se refieren a un muchacho que, gracias a su astucia y a los ‘sabios’ consejos de su mamá, que le advierte que si va a hacer algo malo, “lo tiene que hacer bien hecho, para que no lo agarren” se convierte en narcotraficante. ¿Será que con ese ejemplo, los niños del país no terminarán por copiar la cultura mafiosa del dinero fácil, la coacción, las amenazas y los crímenes contra una sociedad que perdió un líder como Luis Carlos Galán? *** No creo, como han dicho una y mil veces los dueños del raiting que el ejemplo de Escobar hay que ventilarlo para que en el futuro no se repitan sociópatas como él. Esa cultura paisa del vivo y el avispado, es una constante en Colombia. El poder que antes se ejercía a través del Estado, la Iglesia y las clases dominantes, ahora tiene un nuevo referente: el hombre de abajo que se impone ante una sociedad amedrentada, con ejércitos de sicarios y una carencia total de escrúpulos. Ya el otro canal de TV prepara la historia de los Caínes, que no es otra que la vida y obra de Carlos, Fidel y Vicente Castaño. ¡Qué miedo¡ ***Pero no es necesario prender el televisor para ver las narcoseries. Tenemos los crímenes del día: como el de Javier Velasco que invitó a tomar y a bailar a su compañera de colegio, Rosa Elvira Cely, y después la violó, la empaló y la dejó medio muerta en el Parque Nacional. Quizás el mejor análisis de esta historia lo hizo una columnista de El Espectador, donde cuestiona la cadena fatídica que protege la vida y la salud de los colombianos: Policía, ambulancias, hospitales y el caótico sistema de salud. A la moribunda le preguntaron: ¿Tiene seguro? ¡Qué horror¡ *** El otro crimen que tiene crispada a la sociedad colombiana es el del estudiante Colmenares en el Parque El Virrey. Desde el principio se supo que había una especie de ley de silencio, cuando el Fiscal ordenó investigar a la madre y la abogada de Carlos Cárdenas, el presunto principal implicado en la muerte de Colmenares. Después de un año de mentiras y conjeturas, de enfrentamiento entre los dos los pesos pesados del derecho en Colombia, surgió el testigo clave que, mediante protección de la Fiscalía, narró todo lo que pasó esa noche negra de Halloween, donde un grupo de muchachos educados en la mejor universidad del país, dio muerte a botellazos, cachetadas y golpes a su compañero.***El caso Sigifredo López, resalta falencias de la Justicia. Recuerdo un militar de apellido Sañudo, en la época de la toma del Palacio de Justicia, cuando dijo que era mejor condenar un inocente que dejar suelto a un culpable.***¿Será cierto? ¿Será cierto que el piloso Secretario de Tránsito, Alberto Hadad, suena para la gerencia de Emcali?

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