Minsalud y el barco anclado

Junio 28, 2013 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Concluido el trámite de la ley estatutaria de Salud en el Congreso, aún por revisar por la Corte y pasar a sanción presidencial, los colombianos no sabemos si desaparecen las EPS y si la Ley frenará el abuso de multinacionales en el sobrecosto de las medicinas. El tiempo nos dirá si Alejandro Gaviria logró lo imposible: abolir la nefasta ley 100 y convertir la salud en un derecho, y no en un negocio.***Pero hay un tema que también le concierne al ministro Gaviria y es la salud en la Costa Pacífica. Desde el año pasado, el Barco-Hospital San Raffaelle está anclado en el puerto de Buenaventura, “carcomido por la sal”, mientras las comunidades costeras de Chocó, Valle y mueren por falta de atención médica. ***La Asociación Italiana para la Solidaridad de los Pueblos, Aispo (en Colombia, Fundación Monte Tabor) adquirió, adecuó y puso en operación el San Raffaele con un plan de atención en salud para algunos municipios del Pacífico. Donó $4.600 millones para la compra, adecuación y funcionamiento del barco, durante dos años. Ecopetrol, Epsa y otras empresas también han hecho aportes.***La misión médica, integrada por personal médico colombiano, atendió por primera vez en 2009 pacientes de Guapi, Timbiquí y López de Micay. En tres años de operación se han prestado 22 mil servicios en salud en 16 municipios. Se priorizan menores de edad, embarazadas, planificación familiar, atención a adultos jóvenes, citologías, odontología, patologías de adulto mayor, morbilidad y se realizan cirugías de niveles I y II. ***Al cumplir el segundo año de operación, Luigi María Verze, de la Fundación San Raffaelle y de Aispo, con sede en Milán (Italia), envió una carta al presidente Santos para informarle que finalizaba el proceso de cooperación y solicitaba al Estado colombiano seguir apoyando el proyecto. Ignoro si la Casa de Nariño respondió. Lo que sí existe es el peloteo en el Ministerio de Salud a los directivos de la Fundación.*** El problema es la falta de contratación por parte de las EPS en la región Pacífica, argumentando que la Fundación es privada y que los servicios de nivel II no son prioridad. La respuesta es que los usuarios se dirijan a los hospitales de nivel II en Tumaco, Popayán y Quibdó. El desplazamiento es casi imposible, mientras el Barco Hospital con su lancha extramural llega a los sitios más recónditos. ***Caprecom les adeuda $100 millones desde hace dos años y los hospitales de Guapi y Timbiquí, $42 millones. El barco lleva un año sin prestar servicios, y corre el peligro de que se suspenda definitivamente, pues tiene un déficit muy alto. Ana Lucía López, directora Ejecutiva de la Fundación ha acudido a todas las instancias: Casa de Nariño, Supersalud, Ministerio de Salud, donde la atienden técnicos que sin poder de decisión.***Para rematar, vean la denuncia de la doctora López: “La mayoría de las poblaciones de los ríos Naya y Yurumangui llevan 10 años sin ver un médico. Cuando verificamos la población en el Fosyga, el 90% están afiliados a Caprecom o Asmet, estas personas lo ignoran, pero la EPS cobra por cada una”. Hago un llamado al gobernador Ubeimar, a la empresa privada y al cuerpo médico, para que lancen un salvavidas al Rafaelle y a la región más vulnerable y abandonada del país.

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