Más deporte, menos guerra

Más deporte, menos guerra

Agosto 10, 2012 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Las medallas olímpicas ganadas hasta hoy por seis y posiblemente siete colombianos de esa masa anónima, hecha del barro de la exclusión, la escasez y el olvido estatal, entusiasman a un país huérfano de líderes, que sueña reflejar en esos muchachos su identidad perdida, su amor patrio, su baja autoestima y su frustración con una Selección de Futbol que, como la clase política, siempre queda al debe.Duelen hasta el alma las historias que abundan detrás de los triunfos en Londres, como la de Rigoberto Urán al que le mataron a su padre los paras, y tuvo que vender lotería para sostener a su familia, pero que superó la pobreza y la exclusión hasta obtener la primera medalla de plata, o la de Oscar Figueroa, que logro alzar los 117 y completar los 317 kilos de su pasado de hambre y privaciones económicas, para superar los sacrificios de su madre Hermelinda Mosquera, que se quebró la espalda en las minas de oro de Zaragoza.Si no es por Ruperto Guauña, profesor de Educación Física del colegio Litecom de Jamundí, que descubrió el potencial de Yuri Alvear a los 14 años cuando peleaba con su hermano, no habría eliminado a sus contendoras hasta obtener la segunda medalla en Londres. Yuri es hija de un obrero de construcción y una empleada doméstica, en cuya casa solo se “comía arroz con tomate y el huevo era la carne”.Ni hablar de Caterine Ibargüen, la gacela de Apartadó que a pesar de su lesión obtuvo la cuarta medalla para Colombia, en la prueba de salto triple. Su historia, así no tenga los ribetes de pobreza y exclusión de los otros, representa un esfuerzo de superación, de valentía, de disciplina y de confianza en sí misma. Antier, Óscar Muñoz, el jovencito, hijo de un jardinero vallenato le dio a Colombia otra medalla en taekwondo, ayer fue Jackeline Renteria, la muchacha caleña que vive Siloé, quien ganó su segunda medalla de bronce y hoy Mariana Pajón podría obtener la ansiada medalla de oro.Hablemos en cifras: ¿cuánto invierte el Estado en la guerra y cuánto en deporte? Según Planeación el presupuesto para 2012 es de $165,3 billones, de los cuales, $23 billones se destinan a Defensa y Educación. Pero hacia el 2014, el gobierno de Santos se gastará para la “consolidación de la paz” $176,5 billones. A Coldeportes le corresponden este año, $12.117 millones y en inversión $l62.026, para un total de $138.123 millones. Esa partida deberá irrigarse en las distintas entidades deportivas del país, sin contar la burocracia.El gobierno destinó en 2012 para las Olimpiadas de Londres y de Río, $8 mil millones. Si a Londres viajaron 105 atletas y sus respectivos entrenadores, ¿cuántos directivos y lagartos se colaron? Si Santos quiere “consolidar la paz”, bien haría en morder una parte del presupuesto de guerra e invertirla en formar, educar y hasta alimentar a deportistas en embrión, sobre todo en regiones azotadas por la violencia. ¡cuántos de estos niños sin futuro podrían caer en manos de un Ruperto Guauña! Se que hay otras prioridades como la salud y la educación, pero una política preventiva en materia de paz, ¿no se justificaría si le apostáramos al deporte? ENTRETANTO: El sábado se celebró la tertulia mensual de Adolfo Vera. Daniel Ramelli, el patólogo, dictó una conferencia sobre el contenido de agua que tenemos en el cuerpo; Juan José Saavedra, pariente de la mitad de las estatuas de Popayán, anuncio su libro “La puñalada”; Manolo Suso, el único empresario humano que conozco, leyó el discurso cuando lo condecoró la Andi, y la sorpresa, Tiziano, el cantante de los 70-80, recuperado de un período oscuro, cantó como en sus mejores épocas.

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