Los presidenciables

Mayo 25, 2017 - 11:55 p.m. Por: Beatriz López

La última encuesta de Invamer, sobre las elecciones del 2018, la encabeza Vargas Lleras con un arrollador 21,5%, seguido por Petro (14,2%) y en tercer lugar Fajardo (10%). Ante el sinnúmero de candidatos que día a día se lanzan, es difícil pronosticar quién regirá los destinos de un país que gira emocionalmente al vaivén de las posverdades imbricadas en populismos de izquierda y derecha.

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Las coaliciones entre las diferentes tendencias políticas parecen ser la fórmula ideal cuando las únicas agrupaciones que marchan aglutinadas son el Centro Democrático y Cambio Radical, bajo la férula de sus dos líderes, Uribe y Vargas Lleras. En tanto que liberales y conservadores, la U y la misma izquierda, están atomizadas por los ismos: transfuguismo, oportunismo y egocentrismo.

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Llama la atención que Humberto de la Calle, el gran artífice del Acuerdo de Paz con las Farc, que soportó durante cuatro años las más grandes tensiones para mediar entre dos grupos irreconciliables, solo tenga un 5,4% de intención de voto. Se dice que el Acuerdo de Paz dejó de ser prioridad. Mal que bien, con sus desacuerdos, incumplimientos de ambas partes, dudas jurídicas y la amenaza de la oposición de “volverlo trizas”, lo que se firmó en el Teatro Colón no tiene vuelta atrás y el posconflicto requiere un líder que conozca los intríngulis del ‘parto de los montes’.

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Vamos con las mujeres. Curiosamente, Clara López, Martha L. Ramírez y Claudia López están en sándwich entre los que puntean la encuesta y Alejandro Ordóñez (4,9%) Jorge E. Robledo (4,9%) y Piedad Córdoba (2,8%). Si ellas no hacen coalición con la izquierda (Polo Democrático o Petro), la derecha (Partido Conservador o CD), o el centro (Fajardo y/o ¿Vargas?), ninguna llegará a segunda vuelta.

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Invamer excluyó a los candidatos uribistas a excepción de Iván Duque, pero hubo dos colados: Luis A. Ramos y Pinzón. Ramos que aún enfrenta un proceso jurídico tiene un 7,7% por debajo de Clara López (8,4%) y Pinzón que acaba de renunciar a la embajada de EE.UU. obtuvo el 2,4% por debajo de Piedad Córdoba.

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Las alianzas podrían llegar a ser diabólicas, por ejemplo si Robledo deja su dogmatismo, a Clara López la seducen los cantos de sirena de Petro y voten sectores de las Farc que coinciden con las simpatías del exalcalde de Bogotá con el socialismo del siglo XXI, ahí sí la paranoia del castro-chavismo de pronto se vuelve realidad.

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El otro peligro es que se adhiera al uribismo el Partido Conservador, algunos tránsfugas del santismo, Ordóñez con su corte de pastores y 11 millones de cristianos o bien que a Vargas Lleras, a pesar de sus cocotazos y de los avales a candidatos non sanctos en la Guajira, esa masa heterogénea se alinee con él en la segunda vuelta. Ya no será el castro-chavismo sino la ultra derecha la que barrería en el 2018.

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La única esperanza es que Fajardo, el Macron colombiano, despierte a las masas adormecidas del abstencionismo, le ponga cifras al posconflicto, vincule a la intemperante Claudia López, a Clara ídem, Martha Lucía y de pronto al senador Robledo, por su coincidencia en la lucha contra la corrupción, entonces el país que vota por la renovación entonará hasta la marsellesa.

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