La otra Cali

La otra Cali

Enero 08, 2016 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Maurice Armitage dio una gran lección a los caleños que hicieron la tarea de llegar montados en ‘guala’ (algunos, no todos) a la Comuna 18, el día de su posesión como Alcalde. Allí, en la ladera, nos topamos cara a cara con la otra Cali: la marginada, la que ha construido sus cambuches en tierra roja y pegajosa, que se vuelve sólida en un verano inclemente como el actual, y se convierte en lodazal, en invierno. ***La cita era a las 2:30 en la Tienda de Pedro, en Meléndez. El grupo más heterogéneo que he visto en años. Definitivamente este es el gobierno de la inclusión. Al llegar con Soffy Arboleda (prima del Alcalde) y Paula su hija, nos recibe Rodrigo Zamorano, quien gracias a su excelente gestión en la administración Guerrero, fue ratificado como secretario de Gestión de Riesgo. Saludamos al nuevo gabinete, totalmente uniformado con chaquetas, tipo overol, y el logo de ‘Trabajar duro y ser buenas personas’. ***Ante la perspectiva de ir en ‘guala’ hasta el Árbol, la concejal Clementina Vélez, preocupada no solo por la seguridad sino por la salud de su ‘hada madrina’, decidió enviarnos en su vehículo con toda la seguridad del caso, mientras ella, que conoce a fondo esa comuna, iba a pie, compitiendo con la nueva gobernadora que llegó a la cima en carro, pero caminó unos metros, azotando su rubia cabellera, mientras saludaba a diestra y siniestra.***Impresionante la experiencia de subir la ladera, donde conviven gentes del Naya, Buenos Aires, Palo Blanco y otras regiones del Cauca, a quienes la violencia no les dio otra opción que invadir esos terrenos. La carretera sin pavimentar, sembrada de piedras gruesas y filudas, dificultaba el paso de las ‘gualas’ que iban adelante en medio de nubes de polvo, y en los costados los muchachos y sus mayores miraban pasar la caravana desde sus casas, tiendas o grilles oscuros, donde los hombres tomaban cerveza. Arriba el cielo azul y al frente los Farallones como guardianes prehistóricos. ***Todo se hizo dentro de la más absoluta sobriedad. Sin despilfarros, lo cual refleja lo que será la administración Armitage. Y su discurso gustó. Este hombre que no usa palabras grandilocuentes, que a veces llora en público y hace chistes, se ha conectado con el pueblo. Así se lo dije a mi importante vecino de asiento, el ilustrísimo arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve, quien curiosamente no fue llamado a la mesa principal. ***La propuesta de Armitage de rescatar a la otra Cali carecía de cifras y de contenido técnico, más bien tuvo un perfil social. Será un gobierno incluyente: varios afros en su gabinete, las mujeres no tendrán cargos secundarios, ya que la joya de la corona, Emcali, se la dio a una mujer. ¡Ah!, y muchos jóvenes, entre ellos, Duvalier Sánchez, que ha dado la más impresionante lucha contra la corrupción en la votación de la Asamblea.***Dijo cosas que no gustan mucho en las altas esferas, pero que a las gentes de la comuna 18, entusiasmaron hasta el delirio: “olvidar el concepto del salario mínimo y más bien pagar salarios dignos”, “la distribución del ingreso para mermar el desequilibrio social”, “la seguridad depende de las oportunidades que se le dan a los menos favorecidos”, “el gobierno debe estar volcado a la calle y no escondido detrás de un escritorio”, “la movilidad debe enfocarse al usuario y no solamente hacia el empresario”. ***Un pequeño detalle, que más bien parecía un acto de escuela pública y fue cuando el gabinete en pleno hizo el juramento de rigor, y dijo en coro, “prometo trabajar duro y ser buena persona”. ¿Será que por decreto nos volvemos buenos?

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