La minga

La minga

Noviembre 09, 2017 - 11:35 p.m. Por: Beatriz López

Cuasi habilitadas las vías donde durante una semana las mingas indígenas se tomaron medio país, toca hacer el balance no solo económico por pérdidas relacionadas con movilidad de pasajeros y alimentos perecederos, sino por los enfrentamientos entre manifestantes y Policía que dejaron muertos y heridos en ambos mandos. Eso está a la orden del día pero, ¿qué hay en el trasfondo de la protesta indígena?

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El investigador social, político y económico Víctor de Currea-Lugo, escribió para las Dos Orillas un artículo sobre ‘Los Indígenas y la modernidad’, que me reenvió Henry Acosta, facilitador del Proceso de paz. Antes de entrar en materia, Currea aclara que no comparte la cosmogonía de la Madre Tierra, ni entiende eso de los ‘hermanos mayores’, y que al estar anclado en la modernidad occidental no quiere que lo acusen de ‘Pacha-mamerto’.

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Afirma de Currea que los indígenas están dando una lección al país: “Salieron a defender la paz que firmaron el gobierno y las Farc, lo que no hacen ni en el Congreso ni las Fuerzas Armadas, ni menos el presidente Santos. Cuatro años después de muchas marchas parciales, hoy están movilizados el 100% de indígenas de Colombia”.

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“Muchos años después de pelear por la paz en sus territorios, hoy salen a pelear por la paz de un país que, además los discrimina. Ellos entienden a las Farc porque saben lo que es un acuerdo incumplido: casi el 95% de los pactos firmados con el gobierno se han quedado en promesas. Los indígenas advierten que los graves hechos de violencia no obedecen a situaciones aisladas sino a una lucha de poder por el control territorial y la apropiación de los recursos naturales y economías como el narcotráfico, la minería ilegal, la deforestación, el ecoturismo y explotación de recursos”.

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“Hay quienes acusan al movimiento de haber estado ‘al servicio de las Farc’, olvidando que los indígenas pusieron muertos defendiendo su autonomía, rescataron menores de edad reclutados a la fuerza, que se opusieron al abuso de sus tierras y que defendieron sus territorios tanto de las Farc como de la represión del Estado”.

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Y lo mismo pasa con el ELN, sostiene de Currea que “los indígenas no dudan en señalar a los elenos sus errores, en reclamarles justicia, en recordarles quiénes son la autoridad en los territorios”.

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Veamos la otra cara de la moneda: Mauricio Botero Caicedo dice en El Espectador que “hoy la industria azucarera del valle geográfico del río Cauca se ve amenazada por una amalgama de indígenas, izquierdistas y ecofanáticos que exigen levantar hasta la última mata de caña: comunidades del pueblo nasa afirman que están en lucha contra la Conquista desde 1538”.

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Botero reproduce las declaraciones de los nasa: “en los últimos 46 años hemos andado con una plataforma de lucha que nos llevó a recuperar la tierra y ampliar el territorio, por eso decidimos pasar a la ofensiva entrando en fincas del capitalismo a cortar el monocultivo de caña y sembrar comida para liberar la Madre Tierra… la mitad de la tierra que poseemos es de conservación por tal motivo no tenemos donde sembrar comida”.

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El industrial afirma que “de las 612.959 que hoy poseen ellos, 382.025 son aptas para agropecuaria y las tierras aptas de los indígenas son un área mayor que el valle geográfico del río Cauca (238.2304 Ha.)”.

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PD:
En estos días han muerto amigos entrañables: Héctor Echeverry Correa, Rosa Jaluff, Betty Saa y Elena Guerrero (con quien compartí la ópera en Chipichape, y me sorprendió su conocimiento del bell canto). Para sus familias, un abrazo de corazón.

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