La justicia y la mujer

Agosto 07, 2015 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Miembros de la política, las altas cortes y la empresa privada que tienen cuentas con la justicia, le echan mano a toda clase de subterfugios  para evadirla  y  obtener privilegios como el exilio político, la prescripción, rebaja de penas, la casa por cárcel o exoneración,  lo que demuestra el grado de impunidad al que hemos llegado en este país para dictar sentencias contra los delitos de cuello blanco… pero de los hombres.  Un ejemplo es la sanción de inhabilidad por 18 años contra el exalcalde Samuel Moreno, a  5 años del más grave desfalco al Estado.   ***  No sucede lo mismo con las mujeres, no interesa que sea la excontralora Sandra Morelli o la exdirectora del DAS, María del Pilar Hurtado, o la exsenadora Yidis Medina. Pienso que las colombianas que tienen la espada de la justicia sobre sus cabezas, y sin entrar a poner las manos sobre el fuego por ellas, el trato que reciben, por parte de los entes de control y de los  medios de comunicación, es casi un feminicidio moral. ***La expresión de Sandra Morelli y de María del Pilar Hurtado, ‘procedentes’ de Italia y de Panamá, y la de Yidis Medina, después de salir de prisión, no es la más feliz del mundo. Se las ve devastadas, pálidas, marchitas. Perdieron la arrogancia y la sobradez de sus tiempos de Contralora y de Directora del DAS. Yidis ya pagó cárcel, y eso quizás la exime un poco de la incertidumbre que sufren las otras dos. *** Fue tal la presión que ejerció el fiscal Montenegro sobre la excontralora Morelli, a la que no le perdonó la investigación sobre Saludcoop, donde él actuó como abogado antes de posesionarse,  que al final ella prefirió afrontar la posibilidad de ir a la cárcel que al exilio. Abandonó Italia y se presentó ante la Corte Suprema de Justicia para responder por las presuntas irregularidades que rodearon la contratación de la sede de la Contraloría. Esta mujer se sintió sola, sin el apoyo de tantos obsecuentes que la rodearon cuando era poderosa.***  El caso de María del Pilar Hurtado es todavía más perverso. Su periplo en Panamá fue una mezcla de tragicomedia, cuando los medios la descubrieron disfrazada de coneja bailando el trencito en un bar de ese país. No hizo parte del sanedrín de Uribe, pero ella sí lo creyó, y siempre mantuvo la secreta esperanza de que sería apoyada. Hasta que la trajeron en un avión, escoltada por miembros del CTI. Y ahí está en el búnker de la Fiscalía, sola, triste y demudada, con problemas económicos y familiares, a la espera de una sentencia por los supuestos delitos de concierto para delinquir, violación ilícita de comunicaciones, abuso de función pública, peculado por apropiación y falsedad ideológica en documento público. *** No voy a referirme a mujeres como Silvia Gette o a la Gata o a la muchacha Wong de Cali o la deportista que cogieron con coca en China. Me da pena con ellas, porque se dejaron atrapar por la delincuencia. Pero más pena siento que sus dramas sean la cuota diaria de morbo que esparcen los noticieros para aumentar el rating.***ENTRETANTO: Como así que el Bloque Parlamentario del Valle apenas se dio cuenta de la crisis del HUV, y ahora pide la renuncia del director Jaime Rubiano, que ha tenido que enfrentar toda clase de molinos de viento en su contra, desde las EPS que no pagan, hasta un gobernador politiquero experto en lavarse las manos, los sindicatos y ciertos políticos que buscan arrebatarle el ‘botín’ al Alma Mater. Rubiano no es un aparecido, es un científico, un académico serio y ético, que no ha improvisado en el manejo financiero del hospital. Por algo tiene una maestría en Administración de Salud Pública. Ojalá el cuerpo médico de Cali lo apoye.

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