Justicia indígena

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Una gran lección deja a la Justicia, a las Farc, a la...

Justicia indígena

Noviembre 14, 2014 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Una gran lección deja a la Justicia, a las Farc, a la ONU y a los abogados colombianos defensores de corruptos de cuello blanco, la población Nasa con el juicio de tres días e imposición de una pena de 60 años de cárcel a cuatro de los seis guerrilleros que dieron muerte a Antonio Tumiña y Daniel Coicué, quienes en un acto de dignidad ancestral y protesta por la intromisión en sus terrenos neutrales, bajaron la valla del abatido líder de la guerrilla ‘Alfonso Cano’. ***Pregunto a los abogados y al director de la ONU en Colombia, Fabrize Hochschild, que se apresuraron a protestar por la “falta de garantías”, o “el respeto a los derechos humanos de los guerrilleros”, si los seis millones de víctimas de las Farc, de paramilitares, narcotraficantes y agentes del Estado, ¿han tenido garantías? O si esos victimarios, ¿han respetado los derechos humanos de secuestrados, muertos en ataques a la población civil o mártires de las motosierras? *** Y, que tal la insólita declaración de Hochschild a la Blue, cuando se refirió al juicio de los indígenas: “Faltan elementos de presunción de inocencia, con una audiencia justa frente a un tribunal independiente e imparcial y el derecho a un abogado y poder apelar la sentencia”. ¡Por Dios! Acaso los estrados de los juzgados colombianos no están atiborrados de “presunciones de inocencia” y “apelaciones a sentencias” no solo de los magnicidios de Galán y Gómez Hurtado, o del reciente caso Colmenares o de delitos de cuello blanco: el de Iván y Samuel, Interbolsa o Saludcoop, todos en manos del ‘cartel’ de los abogados mejor rankiados.***Mientras los ‘taitas’ imparten justicia con un simple bastón de madera, legado de una cultura milenaria que los ha elevado a esa dignidad, y cuya probidad respetan sus comunidades, los togados de las Supremas Cortes de hoy avergüenzan la majestad de la Justicia, con el cobro de pensiones millonarias, el “yo te elijo tú me eliges”, la puerta giratoria o invocan derechos espurios para permanecer en sus cargos, o el comportamiento indigno del Presidente de la Corte Suprema de Justicia, magistrado Luis Gabriel Miranda, con el bochornoso caso policial en que se vio involucrado su hijo. ***Por último, mientras Santos se la juega hasta el cansancio por la paz, y en Colombia muchos le apostamos al desarme, las Farc, sigue ciega, muda y sorda cuando acepta la autoría del crimen de los indígenas, pero lo califica cínicamente como un “hecho exacerbado” que habría podido manejarse a través del “diálogo”. ¿En qué momento los ‘Catatumbo’, los ‘Timoshenko’ y los ‘Márquez’ se despojarán de su soberbia y aceptarán la autoría de sus crímenes? ¿Cómo es que mientras miran de frente a las víctimas en La Habana, sus secuaces atentan contra la población civil y contra los oleoductos? Que demuestren alguna vez con hechos su apuesta sincera al silencio de las armas.*** Entretanto: La hermana Alba Stella Barreto, el ángel de la guarda de Aguablanca, me envía una nota sobre mi columna Potrerogrande, que publico a continuación: “Me llamaron de Alvaralice para pedirme que te solicitara una aclaración: “Ni la Arquidiócesis de Cali, ni el Arzobispo Darío de Jesús Monsalve tuvieron que ver en el proyecto de Tecnocentro Somos Pacífico”. Afirma la hermana que “ese mérito es de María Eugenia Garcés, gestora y dinamizadora personal del mismo en la consecución de recursos en nombre de la Fundación Alvaralice; Comfandi en la administración y la Secretaría de Cultura en la adjudicación de recursos y comodato o préstamo del terreno donde lo edificaron. Tampoco nombres a Paz y Bien, no hemos conseguido ni recursos ni participamos en su ejecución”.

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