Honor, dignidad, ética

Marzo 20, 2015 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

¿Por qué la dirigencia colombiana se atornilla en el poder cuando delinque o comete errores en la conducción del Estado? Estos cuestionamientos surgen a raíz del escándalo del presidente de la Corte Constitucional, magistrado Jorge Pretelt, quien hasta ayer se negaba a retirarse así el Gobierno, las Cortes y parte del Congreso exigieran su renuncia.***Ya es costumbre que presidentes, magistrados, congresistas, funcionarios públicos y empresarios se nieguen a renunciar de sus cargos cuando son sorprendidos en actos de ilegalidad, corrupción u omisión, al tiempo que deforman la ética con malabarismos jurídicos como hace el abogado de la Espriella, defensor de FiduPretelt.***Diego Kuratomi, descendiente de la zaga japonesa que llegó en 1929 al Valle, nos explicaba a Aura Lucía Mera y a mí que mientras en Colombia lo más importante es la vida, en el Japón es el honor. “Cuando un japonés pierde el honor, se suicida”, dijo.***Descartemos el suicidio, pero echemos un poco hacia atrás y recordemos la actitud del expresidente Ernesto Samper, quién acosado por los casetes del periodista Alberto Giraldo, las denuncias de Andrés Pastrana y las confesiones de Santiago Medina sobre los dólares recibidos del Cartel de Cali con destino a su campaña, se aferró al cargo y pronunció la famosa frase: “Aquí estoy y aquí me quedo” y ‘gobernó’ los 4 años, con efectos devastadores para el país y para él mismo. Fue cuando un embajador gringo nos puso el título de Narcodemocracia.***Y seguimos con los presidentes que ni aceptan sus errores, ni hacen autocrítica, ni renuncian, como César Gaviria que pasó de agache cuando se fugó Pablo Escobar de la cárcel, ni se sacudió cuando el país quedó a oscuras y menos aún, cuando su apertura devastó el campo agrario colombiano.***Bueno, y qué tal ¿Belisario Betancur?. el único expresidente que dio un paso al costado, pero a quién nunca le hemos escuchado el porqué de su ausencia al permitir que el Ejército se tomara el poder y asumiera ‘la defensa’ del Palacio de Justicia, donde fue víctima del atroz Holocausto la verdadera elite de la Justicia colombiana.***No voy a referirme Pastrana y a su gran karma: el Caguán, por el que ha recibido suficiente palo, pero sí al hoy senador Uribe y líder de la oposición que ha hecho mutis por el foro de todos los errores de su Gobierno, mientras el círculo más cercano de colaboradores huye o hace cola en la Fiscalía, auto culpándose de los desaciertos de su jefe, sin pensar que su silencio cómplice represente la cárcel y el deshonor.***Nadie, ni Samuel Moreno y su hermano Iván, ni los Nule, ni los directivos de Interbolsa, ni ciertos alcaldes de Cali, ni Abadía, han aceptado sus delitos contra el Estado. Ahí están todos enredados entre una Justicia lenta y unos abogados habilidosos que dilatan los procesos.***Quizás hubo dos ejemplos de dignidad, la del exministro de Justicia Juan Carlos Esguerra, que renunció al detectar los perversos cambios en la Reforma a la Justicia. Y el general Alzate, secuestrado por las Farc en el Chocó, que con lágrimas pidió la baja del Ejército. Jamás se supo el motivo real, pero demostró honor y ética.***Entretanto: Al gerente general de Emcali, Oscar Pardo, que por favor reconsidere la eliminación de Film&Art, de la parrilla de Tv.

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