Fronteras invisibles

Marzo 22, 2013 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

El cada vez más incontrolable desplazamiento desde las zonas de conflicto hacia las grandes ciudades, no solo se ha convertido en un problema para las autoridades en materia de vivienda, salud y educación, sino que colapsó los sistemas de seguridad en los centro urbanos, los barrios y hasta en los centros comerciales. Es como si la guerra de los grupos alzados en armas se hubiera mimetizado en pandillas juveniles, guerrilla, escuelas de sicarios, centros de distribución del microtráfico y disputa de las bacrim por esos territorios, a través del cobro de vacunas a comerciantes y vendedores callejeros. En barrios de estratos bajos o en zonas de ladera de Cali donde crecen como un cáncer las invasiones, han surgido las llamadas fronteras invisibles, que significan la muerte a quien las traspase. Esas fronteras llegaron a Potrero Grande, proyecto de vivienda que fusionó el microcosmos del desplazamiento colombiano con los sin tierra de la Costa Pacífica, Putumayo, Cauca, Caquetá, etc., hasta que la diversidad regional y la falta de oportunidades lo convirtió en un lugar de zonas vedadas, modelo que se ha multiplicado en barrios marginales en forma peligrosa.El Gobierno Nacional se lava las manos rebotando el problema a alcaldes y la Policía, que ya no dan a basto con las estrategias, ni con el ofrecimiento de recompensas. Sin embargo, hay un sector de la empresa privada, que ha entendido que el desarraigo, la pobreza y el hambre no son solo responsabilidad del Estado. ***La Fundación Carvajal es un referente nacional. Su labor en la Casona de Aguablanca es un modelo de responsabilidad social, el cual trasladó hace dos años a las laderas. Pero quizás, el programa bandera es el que Roberto Pizarro lidera con el aporte de varias empresas caleñas y nacionales, en el rescate de guerrilleros y paramilitares desmovilizados, donde estos bandos irreconciliables trabajan en la construcción de su futuro.María López, hija de Felipe López, director de Semana y de Pilar Castaño, por lo tanto, nieta de Gloria Valencia de Castaño, le dijo a su padre que ella quería hacer algo importante por la paz, a través de la Fundación Semana. Fue así como se integró al proyecto de los paras y guerrilleros desmovilizados.Otra muestra de sensibilidad social es “Somos Pacífico”, que se acaba de inaugurar en Potrero Grande donde se asienta, en su mayoría, la comunidad afro-colombiana que migró de la Costa Pacífico huyendo de la violencia y el despojo. El costo fue de $8.000 millones, con aportes del 40% del sector privado y 60% del público. De la mano de la hermana Albastella Barreto, Óscar Rojas y María Eugenia Garcés, de la Fundación Alvaralice y el apoyo decisivo de Armando Garrido de Comfandi, le entregaron el terreno de 3.000 metros cuadrados a Nagui Sabet, el arquitecto egipcio que diseñó los planos de ese centro lleno de luz, de energía y cuyos barrotes semejan cañas de bambú, donde niños y jóvenes, aprenden a convivir.*** ENTRETANTO: El rendimiento de cuentas del gabinete con el Presidente Santos pudo ser el inicio de un remezón ministerial durante la semana de Pascua. Según Juan Guerra, la directora de Incoder, Miryam Villegas podría ser la ministra de Agricultura, en reemplazo de Juan Camilo Restrepo. Ruth Estella Correa, de Justicia, que soportó un paro más largo que el cafetero y a quien el problema de las cárceles la rebasó, sería reemplazada por Fernando Carrillo del Interior y a este flamante cargo llegaría Aurelio Iragorri.

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