Feministas

Enero 06, 2017 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Preocupa ese feminismo a ultranza que cada vez se parece más al machismo, contra el cual mi generación inició la lucha por la equidad, en los lejanos años 60, 70. Sin embargo, la defensa de los derechos de la mujer se ha vuelto tan agresiva, y hay tanta rabia y son tan viscerales las actitudes de algunas ministras, congresistas y políticas en general que, al final, el objetivo se convierte en un bumerang contra ellas mismas. ***Nadie duda de la capacidad como investigadora de Claudia López, o de los conocimientos en materia jurídica de la exfiscal Viviane Morales, o de la facilidad oratoria de Paloma Valencia y pocas personas entienden a las voceras de la descalificación, que hacen parte de la bancada del CD. No olvidemos el rechazo unánime de la opinión nacional contra la autosuficiencia de Gina Parody, a pesar de su gran gestión en el Ministerio de Educación. Todas, sin excepción han caído en el desafuero verbal, en el insulto, amparadas en la ideología de género. ***Claudia López, senadora por la Alianza Verde, se refirió en estos términos a la Reforma Tributaria, “con el senador Navarro votamos en contra del IVA del 19% porque es inequitativo y regresivo, porque es abusivo con los colombianos de menores ingresos, mientras que este mismo Congreso le cuidó los bolsillos a los ricos y le bajo los impuestos a las empresas más grandes”, para rematar con una frase que jamás ha debido pronunciar: “este Congreso es una porquería”. Ella acaba de anunciar su lanzamiento a la Presidencia en el 2018. ¿Será que ese vocabulario es el adecuado para un Jefe de Estado? Y que al desligitimar el Congreso, ¿no se está involucrando ella también? *** Como olvidar el día en que llamó a Álvaro Uribe “rata que huyó por las alcantarillas”. El poder de la palabra puede ser más devastador que un arma de verdad. Tampoco las senadoras Paloma Valencia y Viviane Morales se quedan atrás. Sus debates son tan subidos de tono, que uno no deja de pensar en las revendedoras de las plazas de mercado (y que me perdonen mis queridas amigas del Alameda). ***Aunque considere absurda y regresiva la oposición del exprocurador Ordóñez y de los pastores cristianos, a la ideología de género, sí creo que se exagera en materia idiomática al utilizar los dos sujetos de ‘los y las’, para referirse a los niños y a las niñas, a los jueces y juezas, a los poetas y las poetas, como si esas expresiones fueran suficiente para acabar con la discriminación laboral, el feminicidio y el maltrato físico y sicológico. Gracias a que el presidente Maduro de Venezuela utiliza este lenguaje ‘incluyente’ en forma tan chistosa, ya muchas personas se abstienen de hacerlo en público. Menos mal. *** Apoyo los derechos de las minorías como los que protegen a los Lgtbi, pero no estoy de acuerdo con el manejo mediático de ciertas ministras y congresistas que hacen alarde de sus relaciones homosexuales en una Colombia que aún la rige un sistema patriarcal, homofóbico, con profundas raíces religiosas y ahora con 10 millones de evangélicos aupados por pastores que los amenazan con el fuego eterno si apoyan el matrimonio gay, con la biblia en la mano. ***PD: El Banco de Occidente se lució una vez más, al entregarnos en diciembre el libro ‘El Escudo Guayanés en Colombia. Un mundo perdido’. En el corazón de las selva amazónica y las planicies de la Orinoquia, donde el autor de los textos, Juan Manuel Díaz, biólogo de los Andes, con un doctorado en Ciencias Naturales en la U. Giessen de Alemania, nos descubre un paraíso fascinante, mágico y desconocido, que data de millones de años. Felicitaciones al presidente del Banco, Efraín Otero, por contribuir a enseñar a los colombianos que somos dueños de la más pasmosa biodiversidad.

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