De Piedad a Ingrid

Julio 14, 2010 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

El rechazo a Piedad Córdoba por parte de estratos altos y medios que no la bajan de guerrillera y apátrida y al que se sumó la Procuraduría General, fue superado con creces contra Ingrid Betancourt, quien en dos días pasó de ser la Juana de Arco colombiana a la persona más ingrata, oportunista y ambiciosa, según palabras de Pacho Santos. Y si vamos a ponerlas al mismo nivel, hay que reconocer que Piedad ha hecho mucho más por los secuestrados que la misma Ingrid.***Así Piedad no frene su lengua y se olvide que es colombiana cuando participa en foros internacionales o comparte tarima con Chávez, la prefiero mil veces a la Ingrid postsecuestro arrogante, calculadora y demás epítetos que le han dado millares de colombianos a través de las redes sociales de Twitter y Facebook y columnistas como Luis Guillermo Restrepo, María Jimena Dussán y Daniel Samper Ospina, después de interponer su demanda de $15.000 millones al Estado colombiano. ***Todos recordamos la figura fresca de Ingrid antes del secuestro, con sus golpes de opinión salidos de contexto como cuando hizo dieta de hambre en el Senado, su libro ‘Rabia en el corazón’, que lanzó en Francia, sobre el proceso 8.000, la campaña por la Presidencia, repartiendo condones en los buses, y su magistral intervención en el Caguán, cuando le dijo de frente a la guerrilla de las Farc todo lo que pensaba de ella.***Meses después de que el país lloró con su liberación durante la Operación Jaque, se empezó a conocer el lado oscuro de Ingrid, a través de los relatos de sus compañeros de cautiverio, Clara Rojas y Goncalves, el gringo. Sin embargo, al parecer, no todo es culpa de Ingrid. Circula por Internet una nota escrita por Nicolas Umaña, ex ministro plenipotenciario de Colombia en Francia, donde acusa a la familia de Ingrid, su madre, su cuñado, su esposo, ex esposo y un puñado de políticos, funcionarios y ONG francesas y europeas, “que se dedicaron a vivir de la causa de Ingrid, se repartieron su herencia y el legado, mientras ella se podría en la selva. Se dedicaron a construir sus grandes fortunas a expensas de una Nación, un Gobierno y un pueblo”. ***“Este grupúsculo de familiares y arrimados”, continua diciendo Umaña, “encontraron en los ataques a Colombia la forma de viajar gratis, comer gratis, ser famosos, vivir protegidos y dársela gran vida del jet set europeo”. Pero lo que rebosó la copa de indignación de los colombianos fue la entrevista con Darío Arizmendi, la noche del domingo. La figura que apareció en pantalla no era la de la Ingrid que frecuenta los grandes salones de la élite europea sino la de una mujer apabullada, vestida de negro, sin joyas, sin maquillaje y con el famoso rosario enredado en la mano que siempre llevó en la selva. ***A esa mujer mustia y marchita, ‘víctima’ de un Estado negligente que no la protegió lo suficiente, y que sólo quería apoyar la causa de sus compañeros de cautiverio, nadie le creyó una palabra. Dijo que todo era un error y que no habría demanda. Sin embargo, en el Juzgado donde presentó la supuesta conciliación, informaron que esta no había sido retirada. Ella que recibe jugosas regalías en euros por el libro que escribe sobre su secuestro, acabó de tirar por la borda cualquier posibilidad de llegar a la Presidencia.

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