De Brasil al Petronio

De Brasil al Petronio

Agosto 19, 2016 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Yuberjen, Yuri, Ingrit, nombres exóticos que poco a poco se meten en el lenguaje cotidiano, y los otros, Catherine Ibargüen y Óscar Figueroa, habitantes de la otra Colombia, la marginada, que llegaron al podio de los grandes, después de derrotar el hambre, levantando pesas, dando o recibiendo puños en los cuadriláteros o a zancadas como panteras mitológicas. ***Las historias de la Ibargüen, Yuberjen y Figueroa vienen de Apartadó, Chigorodó y Zaragoza, en el Urabá antioqueño, escenario de violencia y desplazamiento. Esos testimonios de valor, disciplina, sobrevivencia y dignidad, muestran no solo la garra del colombiano sino la esencia de un pueblo que celebra las hazañas de estos Jóvenes, héroes de una sociedad que los discrimina y de un Estado que no los apoya. ***Y es que todos, más que aplausos lo que sueñan es tener una casa para los suyos. ¿Quién no se ha conmovido con las lágrimas de Figueroa al obtener el oro o con las vicisitudes de Ibargüen y su abuela, o con Yuberjen, hijo de un pastor cristiano que en principio le prohibió boxear, porque eso iba contra Dios? ***Y a propósito de reivindicación de las minorías, quiero referirme al Petronio, cuyo origen no habría sido posible si Germán Patiño no se empeña en hacer de este Festival lo que es hoy, como bien lo cuenta Luis Guillermo Restrepo.***Hay que felicitar a Luz Adriana Betancourt, secretaria de Cultura, por el éxito y la organización del evento, que convirtió a Cali, durante 3 días, en un concierto de marimbas, cununos y bongoes, en un banquete de pusandaos, un jolgorio con el arrechón y en un paisaje multicolor de faldas amplias y turbantes de las mujeres con raíces africanas. ***Pero vamos a las cifras: el evento costó $2.800 millones (el año pasado fueron $3.500 millones), a través de un contrato con Corfecali. Las ventas en stands alcanzaron $2.500 millones. Dentro de ese rubro se pagaron $165 millones a los ganadores Petronio. En adecuaciones se desembolsaron $100 millones para tumbar muros, adecuar pisos, reparar mallas y reforzar columnas. Otros $114 millones para adecur edes de acueducto y alcantarillado. ***Los 210 stands: 70 de cocinas, 50 de bebidas, 40 de artesanías, 30 de moda y belleza afro, 10 institucionales y 10 del Quilombo pedagógico, costaron $570 millones. La adecuación del piso la hizo Infraestructura con maquinaria de la Alcaldía y tres cuadrillas de trabajadores. Se invirtieron $33 millones en la adecuación de escenarios en Guapi, Buenaventura y Cali, más los de Tumaco, Quibdó, Bogotá y Santander de Quilichao, los cuales pagó la Fundación Ford. ***Curiosidades: la venta de comidas se suspendió a las 11 de la noche del tercer día, no había un patacón. Los cobros por stand: $300 mil para las cocinas (el año anterior fue de $600 mil,) para bebidas de $250 mil, Artesanías $200 mil. El jurado fue integrado por el chef Illera de Popayán y la profesora del Sena, Elsisi Valencia. ***La logística de seguridad costó $250 millones. Se alimentó a diario a 800 policías y soldados. Así y todo hubo robos, pero los ladrones eran tan decentes, que sacaban el dinero y tiraban las billeteras con los documentos. El personal de la Secretaría de Cultura recogió millares y las depositó en un lugar para ser reclamadas. ***Imposible publicar todos los gastos en música, pedagogía, carpas y controles. Es tal la magnitud logística, que ¿no sería más práctico trasladar el Petronio a Buenaventura, ahora que la Gobernadora se empeña en sacar al puerto de su postración? Ya en Cali les hemos enseñado a manejar el evento. Se imaginan Armitage, Dilian, el Alcalde de Buenaventura y la Sociedad Portuaria, ¿lo que eso representa en materia de turismo, imagen e identidad? Piénsenlo, mientras tanto aquí nos reorganizamos en temas como el Jarillón, Emcali, el MÍO y la seguridad.

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