Colombia y la Selección

Colombia y la Selección

Octubre 18, 2013 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

¿Hacia dónde vamos? ¿Cuáles son las perspectivas de una Nación que ha perdido el rumbo y no cuenta con líderes fuertes que la conduzcan hacia el final del túnel? La pérdida de credibilidad en el presidente Santos, el exceso de retórica de una guerrilla que parece no estar interesada en la paz, el desprestigio de un Congreso que le da la espalda al país, el trámite de la Reforma a la Salud contaminado por la voracidad de multinacionales y EPS, el triste y vergonzoso espectáculo de los organismos de control, enfrentados quién sabe por qué inconfesables asuntos.Y, sigamos: la Justicia, que permite que se venzan los términos de los casos de corrupción. Que está politizada. Que, como el Congreso, solo defiende sus intereses personales y que ha perdido la majestad que tuvo en tiempos de la toma del Palacio de Justicia, donde se extinguió la conciencia jurídica del país.Ante el panorama oscuro del próximo debate electoral, donde se define la reelección de Santos, o en su reemplazo el plan V (Vargas Lleras), que a su vez se enfrentarán a los tres (¿o dos?) candidatos del Centro Democrático, el zambumbe de la izquierda con misiá Clara López, don Navarro, don Petro y Peñalosa, las componendas de los caciques electorales y la ‘amenaza’ uribista de conformar unas listas “impolutas” al Congreso, dejan la sensación de que la clase dirigente colombiana, llámese de derecha, izquierda o centro, ha fracasado. El modelo se agotó. Hay quienes se inclinan por el voto en blanco, pero es tal la contaminación de la política, por sus entramados con grupos delincuenciales como el paramilitarismo, del robo sistemático al Estado y la fragilidad de los gobiernos para rescatar la institucionalidad, que lo único que le queda a esta nación de 43 millones de habitantes es meterse de cabeza en el fútbol, y como un narcótico colectivo dedicarle noche y día al triunfo de los muchachos de Pékerman en Barranquilla y Paraguay.Y si como dice Germán Patiño, citando a Camus, “el fútbol es la patria”, ¿existe la posibilidad de que entre esos 43 millones de colombianos, haya un Pékerman, un estratega con su aplomo y serenidad, y sobre todo un sicólogo que descifre el alma de este país caótico e ingobernable, y sea capaz de hacer lo mismo que el argentino con un equipo desganado en el primer tiempo y que después de 15 minutos llegue a la cancha convertido en león? Sugiero buscar en economía un clon de Falcao para meterle goles a la pobreza, y un James Rodríguez que le haga gambetas a la abulia de la guerrilla y firmen la paz. Entretanto (1): Escuché conmovida los testimonios de Clementina Vélez y Amparo Peláez en la convocatoria de Funcáncer. Ambas fueron víctimas de cáncer de seno, y ambas, guerreras de la vida, han lidiado con quimioterapias, secuelas y recaídas. Pero me dejó pensando una frase de Amparo, a quien tuvimos en la redacción de este diario, joven y rebelde, cuando dijo que la profesión del periodismo sufre doble carga de estrés, baja defensas y puede terminar en cáncer. ¿Y los jefes de Estado como Chávez y la Kirchner? ¿Valen la pena el poder, el éxito y la tiranía del ego, para vivir o morir lentamente, mientras seduces multitudes y la muerte socava tus entrañas? Entretanto (2): ¿Qué tal la galería de mujeres de ‘alta gama’ que hoy ‘desfilan’ por los medios de comunicación?: Sor Teresa Gómez (hermana de los Castaño), ‘La Gata’ (reina del chance) y Silvia Gette (decana del mal). ¿Y la niña de 14 años que asesinó al cantante de rancheras, de su misma edad, porque “la tenía harta”? De víctimas, las mujeres nos convertimos en victimarias. ¡Qué horror de sociedad!

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