Catarsis

Julio 11, 2014 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Son las 3:28 de la tarde del martes. El equipo alemán acaba de arrasar con la imbatible “Canarinha”: 5 goles que trepidaron en el oscuro objeto del deseo que es el fútbol. El encuentro finaliza con 7 goles. Colombia entera ruge a favor de los alemanes. La deuda está cobrada: Brasil nos atajó el paso a las finales con su juego sucio, la sesgada actuación del árbitro español y la sombra diabólica de una Fifa corrupta. *** Las mujeres de mi generación encasillamos al fútbol en “cosa de hombres”, y como periodista, rechacé no solo su contaminación de las mafias del narcotráfico, sino a las roscas de los Bolillos y los Maturana, a los inamoviles e ineptos directores de la Fedefútbol y a los insoportables comentaristas, estilo ‘profe’ Vélez, William Vinasco y demás personajillos de la farándula deportiva colombiana.*** Sin embargo, la Copa Mundo llegó en el momento en que el país se hundía en la súper saturación del odio y la confrontación. Los líderes políticos no nos daban otra opción que escoger entre la rabia y el perdón, entre la guerra y la esperanza, entre el espionaje y la traición. Entonces, James, Yépes, Ospina, Cuadrado, Armero y demás, iniciaron la más grande Sinfonía de la Alegría, bajo la batuta de Peckerman. Lloramos y nos abrazamos hasta explosionar en una catarsis colectiva.***Las páginas editoriales de la prensa nacional, ya no se referían a los trinos venenosos de Uribe, ni a los hackeos de Zuluaga, ni a los autogoles de la guerrilla a la paz, ni a las promesas fallidas de Santos, no, los columnistas de todas las pelambres e ideologías, depusieron las armas y escribieron sobre la evolución no solo del fútbol colombiano, sino al retorno de una identidad perdida en los laberintos de la politiquería, la inequidad y la corrupción. ***En su estilo, los “opinadores” nos deleitaron con sus columnas en Semana, El Espectador, El Tiempo y El País: Héctor Abad, Jimena Dussán, Samper Ospina, María I. Rueda, Eduardo Escobar (“fútbol, nuevo opio del pueblo”), Mauricio Pombo (“charlatanería y algarabía”), Mauricio Vargas, Piedad Bonnet, Uprimy y Spitaletta (“el deportista asumió el rol del antiguo elegido de los dioses y aún del poeta”).***Y los de casa, Melba Escobar (excelente), Julio C. Londoño (uau), Auralú Mera (doble uau), Poncho Rentería, GloriaH (muy buenos análisis sicológicos), Paola Guevara (la revelación) y Diusabá.***Entretanto: Claro que no todo fue fiesta. Los lunares negros: el desmadre de los hinchas que dieron rienda suelta a sus represiones, con un balance de más de 60 muertos y enemil heridos. El oso de dirigentes santistas y uribistas en un restaurante brasilero, donde rodaron platos, picos de botellas, sangre e hijueputazos. ¡Qué vergüenza! Los celos de Caracol al no permitir a sus colegas de RCN cubrir la llegada de la Selección a Bogotá. La lección de Armero y Yepes a Luis C. Vélez, director de noticias Caracol TV, cuando quiso farandulizar su presencia en Ciudad Bolívar. Optaron por entonar el Himno Nacional.

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