Casa por cárcel

Casa por cárcel

Febrero 07, 2014 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Ante el ignominioso hacinamiento en las cárceles colombianas, cuyo epílogo fue la muerte, hasta ahora, de 16 reclusos en Barranquilla, no cabe la menor duda de que el problema se le salió de las manos al Estado. Y esto no es de ahora. En la era Uribe, Valencia Cossio pasó la mayor tiempo de su ministerio construyendo prisiones de alta seguridad. ***Son innumerables los testimonios sobre la violación de los derechos humanos en las cárceles nacionales. Y no es solo por el hacinamiento, la mala alimentación y la poca o ninguna atención en materia de salud, es que mientras las autoridades atrapan a un ‘urabeño’ o un ‘rastrojo’, se escapan cinco ya judicializados y detenidos. Todo sucede a espaldas de los ministros de Justicia, que se limitan a dar declaraciones condenando los hechos y prometiendo medidas de choque, que nunca se cumplen.***Es tan devastador el delito en Colombia, que las cárceles colapsaron para albergar a raponeros y magnates de cuello blanco, a los violentos que asesinan por razones políticas, o por intolerancia, o por venganza, a los machistas que matan a sus mujeres o a los pederastas que violan la inocencia. Allí se concentra ese microcosmos vergonzante en que nos hemos convertido como sociedad.***¿Será que la disyuntiva es dejar de construir vivienda social para reemplazarla por gigantescos ‘condominios’ penitenciarios? O bien, como piensa el Ministro de Justicia, ¿enviar al 30% de los reclusos a sus casas, donde serán vigilados y “monitoriados” por el Inpec? Incapaces de vigilarlos en las cárceles, menos aún lo harán fuera de su órbita. ¿Cuántos presos con brazalete han continuado dirigiendo el microtráfico y el sicariato desde los cómodos sillones de sus casas? *** Todos los bienes incautados a la mafia que hoy se pudren en Colombia por acción del olvido e ineficiencia del Estado para administrarlos, ¿por qué no los habilitan como cárceles? ¿Por qué no hay una política de resocialización del recluso, a través del trabajo y del estudio? Hace muchos años, un empresario de Cali contrataba en la antigua cárcel de Villanueva la elaboración de unos zapatos de altísima calidad. ***En un país agrario como el nuestro, ¿no habría la posibilidad de que los presos trabajen a cielo abierto en proyectos con miras al postconflicto? Se dignifica al recluso y se le da la oportunidad de ganar un sustento. En países como Alemania funcionan esas granjas agrícolas que a la par que mejora las condiciones de vida de los reclusos, descongestiona las cárceles. *** Entretanto: Me muero de la pena, como decía Juan Manuel Santos cuando era periodista, pero la serie de Helena Vargas parece más una caricatura que un reflejo de la vigorosa personalidad de nuestra amada Ronca. Vi los primeros capítulos, y por respeto a su memoria, decidí pasarme al otro canal.

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