Cartagena Inn

Cartagena Inn

Enero 27, 2012 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

A pesar del invierno por partida doble que sufrió el país en los últimos meses del año pasado y de sus catastróficas consecuencias en la Costa Atlántica, cuando colapsó el Canal del Dique e inundó cultivos, sabanas, tierras ganaderas y dejó millares de damnificados, incluyendo los del Cerro de la Popa, Cartagena prendió las luces de sus hoteles, residencias magníficas y sus plazas emblemáticas, para recibir a los visitantes distinguidos del interior, durante la temporada decembrina.***Es que el estrato 6 recobró su brillo con la llegada a la Casa de Huéspedes de Cartagena del presidente Santos y su muy fashion esposa Tutina. Así, diciembre vio desfilar a figuras de la política, la farándula y a las señoras vestidas de lino blanco, por las callecitas con sus restaurantes cinco estrellas, playas, hoteles y las residencias exclusivas de los Lacouture, Lemaitres, Araújos y bogotanos inn, sin molestos lagartos.***Pero la fiesta no terminó ahí, al Festival de Música que se celebra anualmente durante los primeros días de enero, llegaron los amantes de la música clásica (también de estrato 6) y los 500 muchachos pobres que estudian música en Cali y Bogotá, invitados por la directora del Festival, Julia Salvi. Cartagena, con sus sitios coloniales, donde la acústica hace que Bach, Mozart y Vivaldi, se confundan con el murmullo del mar de leva, y el escenario se convierta en una fiesta del espíritu.***Como sucedió con la Pasión de San Marcos, que según Amparo de Carvajal, puso al Festival en su punto más alto, “cuando Osvaldo Golijov, argentino, de origen lituano, mezcló la genialidad de Bach con sonidos de África y Latinoamérica a través de la Escola Cantorum de Venezuela y la voz de Marina Grimand, lo cual fue un banquete no sólo musical sino espiritual”. ***No sé si es percepción mía, pero observo que mientras el Festival de Música, crece cada año en evolución y calidad, Hay Festival pierde audiencia y contenido, pues a excepción de tres o cuatro platos fuertes, el menú de este año, deja mucho que desear. Con un ítem, las boletas para las mejores opciones se agotaron desde diciembre, como la conferencia de Felipe González, expresidente del Gobierno español, la del escritor mexicano Carlos Fuentes, y la más polémica, el conversatorio de la exreligiosa Leonor Esguerra, directora del exclusivo colegio Mary Mount de Bogotá, en los años 60, quien pasó a la clandestinidad al vincularse al ELN.***En vista de que no había posibilidad de asistir ayer a la entrevista de Esguerra con la periodista Marta Ruiz, en el Salón Santa Clara, decidí leerme de un jalón el libro ‘La búsqueda’. ¡Wow! Inés Claux, periodista peruana escuchó por espacio de años a esta mujer extraordinaria narrar su historia, que es la misma del país, con sus contradicciones y sus injusticias. Dueña de una cimentada conciencia religiosa, en su búsqueda por interpretar el pensamiento cristiano frente a los pobres, Leonor llegó a la selva, para seguir el camino de los curas Camilo Torres, Domingo Laín y Manuel Pérez, del llamado Grupo Golconda, y se encontró con Fabio Vásquez Castaño del ELN, de quien se enamoró, aunque años más tarde él ordenara fusilarla.***En el libro, la Esguerra hace un análisis del país y critica de manera coherente y racional, a la clase dirigente (a la cual pertenece), a los terratenientes, a la Iglesia, a la clase política, a los militares, a los narcos, al neoliberalismo, a los paramilitares y a los grupos revolucionarios de izquierda. Hoy, con 82 años se considera una mujer “común y silvestre”, en cuyas arrugas está escrita la convulsionada historia de Colombia de las últimas décadas.

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