Cambio extremo

Septiembre 06, 2013 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

La favorabilidad de Santos ha tocado el nefasto 21%. No se podía esperar menos tras la movilización social que degeneró en violencia, curiosamente conformada por una masa heterogénea: campesinos, estudiantes, sectores de derecha e izquierda, guerrilla, microtráfico y vándalos.***Según el exfiscal Alfonso Gómez Méndez, “lo ocurrido demuestra que el país no se mueve; palpita, grita y llora, lamentablemente yano por los canales institucionales”, y hace un llamado a Gobierno, partidos, organizaciones sociales y ciudadanos para ver en que se falla.***Santos no ha sido peor ni mejor que los últimos presidentes. Las reglas de juego de nuestra clase política hace aguas. Desde López, Gaviria, Samper, Pastrana a Uribe, el Congreso crece en desprestigio, la Justicia sigue en barrena, el desempleo y la corrupción están a la par, la infraestructura vial no rebasa el Siglo XX, la salud continua en cuidados intensivos y la educación es privilegio de unos pocos.***Entonces, ¿qué hacer? Santos debe olvidarse de la reelección, del Nobel de Paz, de pactos agrarios, locomotoras, TLC, del deseo de parecerse a Uribe y volver a su identidad de estadista que tiene el conocimiento para dar el reversazo a esta Colombia anónima y sufrida que vive en el campo, en cinturones de miseria de las ciudades, en miles de desplazados, en víctimas del conflicto, en gente que muere en las puertas de los hospitales, en presos que se pudren en las cárceles.***Por ahora, debe hacer un cambio extremo en su gabinete. Fernando Carrillo, Ruth Correa, Francisco Estupiñán y Federico Rengifo no son los únicos que deben hacerse a un lado para permitir que haya interlocutores válidos en el manejo del espinoso proceso de paz, con la fuerza de carácter para enfrentar al Poder Judicial y darle solución real a la crisis carcelaria.***Santos deberá convertirse en Diógenes para reemplazar a Estupiñán en de Agricultura. ¡Dios mío¡ Después de la labor de relojero de Juan Camilo Restrepo en la restitución de tierras, llega Estupiñán y estallan el paro cafetero y Catatumbo. Fue la debacle. Este hombre se veía inseguro, casi pusilánime. Debo decir que a mi querido amigo Federico Rengifo tampoco le fue bien con ese otro chicharrón que es el de los mineros artesanales y los otros que destrozan el medio ambiente con sus retroexcavadoras: la mafia y la guerrilla.***El reversazo debe incluir a Alejandro Gaviria de Salud. Su ley reglamentaria es un maquillaje a la ley 100. No tocó a los mega laboratorios ni a las EPS. También a María F. Campo, de Educación, cuya reforma no la hemos visto. Considero que el super star Juan C. Pinzón, de Defensa, debería ser cambiado por una persona menos emocional. ¿Hasta cuándo ve a las Farc por todas partes? Muchas metidas de pata de Santos, se deben a él.***También la gran canciller María A. Holguín, a quien le estalló el fallo de La Haya, está cansada. Hay que dejarla ir. A Rafael Pardo, de Trabajo, se le ven ojeras con la reforma pensional. Que se vaya a descansar. Del gabinete dejaría a Cecilia Álvarez, de Transporte, y le exigiría que les haga inducción a los nuevos, para que aprenden cómo se maneja un Ministerio, poniéndose la botas, y acompañando a los camioneros en carreteras y trochas. Entretanto: Felicitaciones a Jorge Enrique Rojas por su crónica de la modelo Sayuri Usuriaga. ¡Qué bueno que El País publique este género en una ciudad como la nuestra que tiene todo el material under ground en sus barrios marginales!

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