Banquete Literario

Abril 29, 2016 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

De pronto el ruido ensordecedor, los insoportables trancones, el cosquilleo en Transmilenio, el pillaje de celulares y el paisaje urbano envilecido por grafiteros, desaparecen de la caótica capital colombiana para dar cabida a quienes se refugian en la Feria Internacional del Libro.***Es el Ágora moderno, donde la literatura nos concita. En los pabellones de Corferias hay banquetes literarios: libros, muchos libros, algunos buenos otros no tanto, pero dado su altísimo costo, no están al alcance de un país que prefiere comer que leer. Pero a ese menú hay que agregarle el sinnúmero de conferencias de escritores, periodistas, caricaturistas, youtubers, Premios Nobel. Toda una catarsis de diez días para una ciudad que se debate entre el ruido, la violencia y la locura.***Este año, la figura estelar fue la bielorusa Svetlana Alexievich, Nobel de Literatura, que estremeció con sus comentarios sobre Chernóbil, o ‘el final de la civilización’. La muerte de 90 mil personas y 350 mil desplazados con cánceres y malformaciones genéticas a causa de las emisiones radiactivas tras explosión de la planta nuclear el 26 de abril de 1986. Sus secuelas subsisten 30 años después.***Svetlana habló con seis mujeres víctimas de la violencia colombiana, visitó el stand de obras de García Márquez y firmó autógrafos con esa sonrisa de campesina rusa del país de Dostoyevski, Chejov, Stravinski y Prokófiev. Lástima que en las tres conferencias solo se refirió al libro ‘Voces de Chernóbil’ y no a ‘La guerra no tiene rostro de mujer’, ‘El fin del homo soviecticus’ y ‘Los muchachos de zinc’.***Con Consuelo Lago recorrimos todos los pabellones. No logramos asistir a algunos conversatorios, pues mientras Alfredo Molano se refería a su libro ‘A lomo de mula’, sobre el origen de las Farc, Daniel Samper pontificaba sobre los 100 años del vallenato, y Fernando Vallejo despotricaba del país, los papas y los ‘santos’, de lo cual no se escapó ni el Presidente.***Sin embargo, resistimos tres charlas sobre redes sociales y su incidencia en el periodismo tradicional. Es el medio de comunicación de la generación llamada ‘milenios’, experta en Facebook, YouTube, Twitter e Instagram. Un chileno, Germán Garmendia, con 22 millones de seguidores que lo hicieron el rey de YouTube, colapsó Corferias. Su libro ‘Chupe al perro’, atrajo miles de jévenes que gritaban para que él ¡firmara autógrafos en sus brazos!***Sobre el tema, el caricaturista Matador se refirió al matoneo de que fue víctima en YouTube, tras la muerte de su padre. Lo llamaron parricida, asesino y lo acusaban de que la batalla por la eutanasia fue una excusa “para quedarse con sus tierras”. Son las dos caras de estas redes sociales por las que, según analistas, la prensa escrita se convertirá en virtual o desaparecerá ante la mayor participación de ‘milenios’ y políticos como Trump o Uribe, que prefieren la inmediatez de un twitter a entrevistas en diarios de gran circulación.***Entretanto: Ante el fracaso de Santos en la conformación de la terna para Fiscal, acertó en el relevo de su gabinete. Utilizó la milimetría de un jugador de póker para nombrar ministros de todas las tendencias, pensó en las regiones y nombró a un afro. Pero los directores de los partidos, incluido el senador Robledo, solo piensan en cuotas burocráticas, egos, disciplinas ideológicas y no en el país. Me refiero a Clara López, a quien el Polo Democrático le pide que renuncie y asuma por cuenta propia la cartera de Trabajo. ¿Por qué será que los mamertos jamás se unirán para ser una opción evolucionada de la izquierda?

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