2014: año de contradicciones

Diciembre 12, 2014 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Es hora de los balances. Unas son de cal y otras de arena en este contradictorio 2014, próximo a terminar. Aunque Santos salió airoso del secuestro del general Alzate, se le aconseja usar el telepronter para que no lo “malinterpreten”. Todo por las bombas mediáticas que lanza a veces relacionadas con los delitos conexos al narcotráfico o al impuesto para los pobres, o cuando se echa para atrás, al declarar Paraíso Fiscal a Panamá o la amenaza de llamar a calificar servicios a los militares desleales y luego les promete el mismo rasero con la guerrilla, en justicia transicional. *** El Presidente, que ha soportado la artillería pesada de la oposición, de la derecha, del Tuitero mayor y de un vasto sector de las Fuerzas Militares, paradójicamente sabe que la firma de la Paz con las Farc, es el blindaje que lo protege de sus contradicciones en el manejo del Estado.***Un ejemplo es el equipo ministerial: se dice que la llegada de los superministros creó dos bandos irreconciliables de poder, que tienen paralizado a medio gabinete. El impasse del general Alzate dejó muy mal parado a Pinzón. ¿Por qué Santos no le pidió la renuncia? La caída del precio del petróleo, el déficit presupuestal de $12,5 billones para el 2015 y el impuesto a los ricos, ha tenido al sabelotodo ministro Cárdenas corriendo bases, hasta que la “pesada” de los gremios con Sarmiento a la cabeza, lograron el ajuste del Tributo a la equidad, Cree.*** A Juan Fernando Cristo que hizo una brillante labor en la Presidencia del Senado, como ministro del Interior se le hunden los proyectos del Gobierno, excepto el de la eliminación de la reelección y el nefasto Consejo de la Judicatura. El de Justicia, Yesid Reyes sufre el síndrome del silencio, por no cohonestar con el sanedrín. Mientras tanto, el hacinamiento en las cárceles crece a punto de convertirse en pandemia, y el paro del sector judicial, parece no tener fin ni solución. *** Minsalud, sigue atado a una reforma convertida en colcha de retazos. El Ministro de Agricultura, tan buen concertador en Catatumbo, está enredado entre la devolución de tierras a los desplazados y la entrega de baldíos a los terratenientes. Además, las cifras de hectáreas entregadas no cuadran con las de los organismos internacionales. Por lo menos ha dicho algo que pasará a la historia: “con la paz, hay que hacer lo mismo que con la morcilla, hay que comérsela pero no ver como la hacen” ¡Uau! Tal parece que lo único que está funcionando es la puesta en marcha de la infraestructura vial, bajo la conducción de Vargas Lleras.*** Sigamos con el Congreso. A excepción de Claudia López, Paloma Valencia, Vivianne Morales, Jorge Enrique Robledo, Luis Fernando Velasco, Iván Cepeda y uno que otro parlamentario del CD y del PC, que han dado muestras de disciplina, valor y seriedad en sus intervenciones, este Congreso da vergüenza. No hay quórum para los debates sobre las urgentes reformas a la Salud, Educación, Justicia, Control Político y devolución de tierras a desplazados. El presidente del Senado, José David Name parece un convidado de piedra cuando habla uno de los clones de Uribe. ***También han bajado las acciones de la Policía y las de mi general Palomino, con el extraño robo de armas en el armerillo de Suba, la corrupción de agentes activos y el doloroso ataque a isla Gorgona. Finalmente, la opinión pública está esperando que las Fuerzas Militares cuenten la verdad y solo la verdad del paseo en lancha del general Alzate en bermudas, por las impetuosas aguas del Atrato.***Entretanto: Ante el desalentador balance de nuestras instituciones, aceptemos que el deporte es lo único que nos has devuelto la autoestima: los muchachos de la Selección de Pékerman, Catherine Ibargüen, la judoka de Jamundí Yuri Alvear, las poderosas niñas del fútbol femenino, los ciclistas Nairo Quintana y Rigoberto Urán en el Giro de Italia, la reina del Bicicross Mariana Pajón y el clavadista Orlando Duque, que nos hace perder la respiración cuando se lanza del trampolín y pone a flotar su cola de caballo.

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