¿Y la niñez qué?

¿Y la niñez qué?

Abril 23, 2018 - 11:40 p.m. Por: Aura Lucía Mera

Ayer lunes estaba programado el debate de los jóvenes colombianos con los candidatos a la Presidencia. Digo jóvenes porque ya a los diez o doce años en Colombia hace mucho tiempo que dejaron de ser niños.

El debate se llamaría ‘Presidente, ¿qué harías tú?’. Organizado a conciencia, desde hace meses por Rtvc-Señal Colombia, asesorado por la Unicef.

Estos jóvenes venían preparándose desde hace meses para formular las preguntas. Investigando. Pensaban plantear los temas que más les afectan como el desplazamiento, el bulling, la discriminación, el maltrato interfamiliar. El acoso, la corrupción, el olvido del Estado, etc.

Participarían representantes de todas partes de nuestra geografía: Guajira, Nariño, Cauca, Huila, Tolima, Valle, Cundinamarca, Meta, Caquetá, Montería.

Necesitaban preguntar y ser escuchados. En cada pueblo o vereda donde habitan existen problemas gravísimos relacionados con la salud, la inseguridad, la falta de servicios básicos, el deterioro de las escuelas, la escasez de caminos decentes, el maltrato familiar, las penurias económicas, la proliferación de sustancias adictivas, la corrupción en la alimentación escolar. La lista continúa.

¡Oh sorpresa! A última hora los ‘honorables candidatos’ que pretenden gobernar el país por los próximos cuatro años se excusaron, alegando que ya tenían sus agendas comprometidas. Esto no se lo cree nadie. El evento estaba programado hace mucho tiempo.

Califico este desaire como una falta de respeto a los adolescentes. Sin embargo no me extraña. Estos jóvenes no votan. No tienen maquinaria. Sus preguntas eran directas y sin maquillaje. Tendrían que responder sin mascaras. Se aculillaron. Punto.

En este país los niños y los jóvenes jamás han sido tomados en cuenta en ningún plan de gobierno. Y los planes que existen son corruptos. Niños que mueren de hambre. Niños que han visto matar a sus padres. Niños que han sido víctimas de reclutamiento forzoso. Niños que han sido violados. Niños que sufren violencia intrafamiliar diaria. Niños que no existen porque nadie los escucha.

Es inaceptable. Ninguna disculpa de ninguno de los candidatos justifica este desaire. Parece que Gustavo Petro era el único que iba a asistir.

Esta carrera desbocada, incoherente, sin ninguna ideología vertical que sustente como columna vertebral ningún ‘programa’ es patética. Cada candidato parece un jockey agarrado de los pelos del caballo que se vuelve trizas a sí mismo por llegar a la meta a como dé lugar. Los jockeys enarbolan cada una la misma pancarta EGO. Qué importa que la bestia llegue moribunda y sin energías.

¿Jamás se nos ha ocurrido pensar que en más de medio siglo de matarnos, todos esos niños de antes se fueron convirtiendo en adultos marcados con hierro candente por la violencia, el maltrato, la pobreza y la falta de oportunidades? ¿Y que sus hijos y sus nietos corren la misma suerte? ¿Que no tienen abierta ninguna puerta fuera de las del desarraigo y el abandono? ¿Cómo se promete cambiar un país sin escucharlos, sin darles dignidad ni oportunidades? ¿Estos jóvenes hoy rechazados por los candidatos, qué sentirán? Yo sí lo sé. Jamás olvidarán que los altos heliotropos los dejaron plantados por reunirse con gamonales electoreros o empresarios de pacotilla para ganar votos.

Asco de campaña. Creo que votaré con las narices tapadas. Ningún candidato ha dado la talla. Que tristeza. ¡El desaire a los jóvenes es imperdonable!

VER COMENTARIOS
Columnistas