Volcán en constante ebullición

Noviembre 29, 2011 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Recibí un impacto. Entrar de nuevo en el Museo Rayo de Roldanillo después de muchos años y dejarme llevar por la majestuosidad sobria de esos ocho módulos octogonales, símbolos del infinito, convertidos en un hervidero cultural por donde han pasado los artistas más importantes colombianos, Negret, Botero, Ramírez Villamizar, próximamente Ariza, donde se realizan conferencias, encuentros de poesía, foros, me cimbró el alma. Fue como volver a vivir la explosión artística del Cali de mediados de los 60.La retrospectiva de María Thereza Negreiros removió recuerdos y vivencias. Sus obras, de mediados de los 60, me llevaron a esa Cali que se convirtió en el foco de las artes plásticas, de las tertulias literarias, de los manifiestos nadaístas, de la revolución femenina que dio origen al ‘matriarCali’. La Cali que revolucionó conceptos, que transgredió leyes pacatas, la Cali que olía a marihuana, repartía poemas irreverentes, laCali amada de Gonzalo Arango, Jota Mario, Elmo, la Cali de Maritza Uribe de Urdinola, de Alfonso Bonilla Aragón, de Rosita Arboleda, de Lucy y Hernando Tejada, de Feliza Burztyn, la Cali de las Bienales organizadas bajo la batuta experta de Gloria Delgado, la Cali de Bartelsman, Muñoz, Gordillo, Rayo y Agueda. La de los ‘Happenings’ que reunían a Grau, Obregón, Marta Traba y Romero Brest en infinitos conversatorios y polémicas teñidas de conceptos y colores.Y, sobre todo, María Thereza Negreiros. Todavía me cuesta trabajo conectar a esa mujer frágil, femenina, delicada y dulce, con María Thereza, la artista, ese volcán en constante ebullición que plasma con fuerza, rebeldía, cuestionamientos y propuestas sus lienzos que explotan y transgreden, hacen reflexionar y llenan el alma de vida y de libertad.Volver a ver sus ‘Genesis’, donde se mezclan los misterios del nacimiento, y del cosmos, con piedras de río, manchones de tierra y se expanden dando a luz nuevas formas de vivir y entender el mundo, sus ‘ángeles caídos’ fantasmales, burleteros, cachetones, tiernos y terribles, sus ‘Soplados en acrílico y madera’ donde en colores fucsia y negro se unen o enfrentan manos invitando a la paz o a la lucha por ideales no negociables, y esa ‘Mujer en escalera rodante’ que se desliza voluptuosa, con tres senos y anima a la mujer a atreverse a a indagar nuevos caminos. Repito, volver a encontrarme con esa obra, ya difuminada en la memoria, fue entender una vez más por qué Cali nació a un nuevo despertar. Por qué ‘matriarCali’ empezó a tomar vida propia. Por qué Cali se convirtió en referente cultural nacional e internacionalmente.María Thereza, ese volcán envuelto en delicadeza y elegancia infinita, que nos ayudó a a descubrir nuevos horizontes, a no hipotecar principios, a continuar siempre en la búsqueda, a no parar jamás. Tal vez su fuerza volcánica viene de su tierra natal Maues, en territorio amazónico, donde se concentra toda la energía de la tierra. Tal vez por eso, ahora, con sus ‘incendios’ nos sigue llenando el alma de fuego y de luz Una oportunidad para no perderse. Una ocasión única. Visitar Roldanillo situada en ese piedemonte vallecaucano mágico y luminoso. Dejarse llevar, octágono por octágono y sumergirse en esos intaglios y óleos entrelazados de Omar Rayo, contagiarse de la energía cósmica de Agueda, y volver a vivir, con los lienzos de María Thereza, esa fuerza cósmica que ayudó a Cali a encontrar u nuevo despertar. Tengo, María Thereza, el ‘Angel de la pijama de rayas’ de nuevo bailando y cantando dentro de mí. Lucy, Hernando, Jean, Maritza, Alfonso, deben estar aplaudiéndote a rabiar.

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