Una lección

Noviembre 15, 2011 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Felicitaciones a los estudiantes colombianos. Demostraron que sí se puede protestar unidos y pacíficamente. Que no hay necesidad de tirar papas explosivas ni piedras, ni cubrirse el rostro con capuchas malolientes, ni disfrazarse de terroristas, ni cohonestar con infiltrados que si lo son esos ríos humanos en avenidas y calles del país, esas nubes de paraguas protegiendo de la lluvia jóvenes resueltos pero alegres y determinados, nos han dado una lección de democracia y de fuerza.Durante los años de Uribe no se hubiera concebido una marcha de ese calibre. La hubieran disuelto a punta de gases, y por qué no, voltios. Para eso Pacho, el ‘Facho’ era el Vice. Y esas ideas no llegan de la noche a la mañana. A lo mejor se hubiera divertido un montón en Abu Grahib, donde repartieron voltaje a diestra y siniestra.No hubiera sido posible, simplemente porque el expresidente, ahora más resentido que nunca, jamás hubiera dado su brazo férreo derecho a torcer. Porque en sus rutas no cabe la palabra reversa, ni menos humildad.Otra lección del Presidente Santos. Demostró que le interesa realmente el futuro de Colombia. Que reconoce que la Educación es el trágico nudo de nuestra historia y que una Ley de esta magnitud no se puede aprobar a la fuerza, sin ser revisada a conciencia. Que fue prematura y fallida, a lo mejor, como tengo la certeza de que enmarca cosas buenas. No estoy lo suficientemente versada al respecto, pero como dijo la Biblia, “por sus hechos los conoceréis”… Y los estudiantes supieron protestar en paz, y el Gobierno supo reconocer sus errores. Saber cambiar de rumbo es signo de valentía. Sólo los cobardes, los tercos y los torpes se aferran a una sola idea, y prefieren el desastre antes de admitir algún cambio. Muchos buitres políticos, que destilan hiel por cada poro, calificarán, y ya lo hacen, la actitud gubernamental como una debilidad. No señores. Reconocer errores es de machos. Se necesitan cojones. Lo importante son los resultados a largo plazo. Colombia está harta de enfrentamientos, de papas explosivas, de leyes arbitrarias, de pupitrazos, de insultos, de confrontaciones, de pulsos por saber quién es el más fuerte así el otro quede con el brazo roto. Es a través del diálogo, a través de escucharse mutuamente que se logran las cosas. No a través del “quién grita más fuerte”.Ojala los estudiantes no se dejen llevar por la emocionalidad ni el triunfalismo. Ni se dejen llenar la cabeza de cucarachas ni apasionamientos. Creo que con un trabajo mancomunado entre los Rectores, los Representantes estudiantiles y el Gobierno Central este país puede llegar a alcanzar unos niveles educativos de alta calidad y accesibles a toda la juventud que desea estudiar.P.D. ¿Al fin queda Useche o queda Homero? Repito,me quedo con Useche, quien está tan atosigado que es capaz de rodearse bien y darle una patada a los que lo montaron en ese potro cerrero y mañoso. Que diosito lindo nos bendiga. Tin marín de dos pingüe… Useche, Homero, cuál títere fue…

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