Un ojo de carne y uno de vidrio

Noviembre 03, 2015 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

“Un escritor argentino afirmó alguna vez que todos tenemos un ojo de carne y uno de vidrio. Con el de carne vemos lo que miramos. Con el de vidrio vemos lo que soñamos”.“El que no tiene capacidad de soñar, está encerrado en sí mismo. Está clausurado. Tienen que entrar todos en la capacidad de soñar”.“Soñá, abrite, buscá horizontes. Como decimos en Argentina, no te arrugues. Abrite. Soñá. Soñá que el mundo, con vos, puede ser distinto, puede ser mejor. Si vos ponés lo mejor de vos, vas a ayudar a que el mundo cambie”.“Sueñen y cuenten sus sueños. Hablen de las cosas grandes que desean. Sueñen con cosas que a lo mejor nunca van a suceder, ¡pero sueñen! Cuanto más grande es la capacidad de soñar, mejor, y si la vida te deja a mitad de camino, qué importa. Más camino has recorrido”.Estas fueron las palabras que pronunció el Papa Francisco en La Habana ante una multitud de jóvenes que lo aplaudía delirante. Tuve la oportunidad de ver el video y emocionarme. Con su acento argentino, sentado en el podio, sonriente y amoroso, conectarse con esos miles y miles de jóvenes que absorbían sus palabras como una esponja.Francisco tiene toda la razón. El día en que dejemos de soñar, estamos con el alma muerta. Así sigamos deambulando por el mundo, respirando amargura y aplastados en la autocompasión.Siento que Cali empezó a soñar de nuevo desde hace cuatro años. Despertó de esa oscura pesadilla en que estaba sumida. Abrió el ojo de vidrio, primero tímidamente y ya despertó del todo. Despertaron los sueños, despertó el civismo, el sentido de pertenencia, la esperanza.Gracias a Rodrigo Guerrero y a María Eugenia, su esposa, amiga y compañera de sueños. Toda su vida Rodrigo y María Eugenia soñaron y pusieron lo mejor de sí mismos para lograr que Cali fuera una mejor ciudad. Y no me refiero a sus periodos en la Alcaldía, si no desde que decidieron caminar juntos la senda de la vida. Unión de Vivienda Popular. Vallenpaz. La Fundación Carvajal, ese trabajo diario, sin alardes, con dedicación absoluta de María Eugenia en el Distrito de Aguablanca desde sus inicios, cuando el resto de Cali ni siquiera sabía de su existencia, cuando los pobres eran parte de un paisaje desconocido.Cuántas mujeres, cuántos niños, cuántos jóvenes y adultos marginados lograron superarse, encontrar horizontes, oportunidades de vivir dignamente gracias a esta pareja que se empeñó en convertir sus sueños en realidades. Rodrigo entregará el timonel en enero, pero seguirá comprometido con su ciudad. María Eugenia también continuará en su apostolado ininterrumpido, sin alardes, como siempre lo ha hecho. ¡Nunca terminarán de soñar!Llega Maurice Armitage, también repleto de sueños por seguir despertando su ciudad que ama. Que conoce que ha padecido y gozado. Sueños sin límites siguen ondeando el horizonte.Soñemos como ellos. Como dijo Francisco, abrámonos, démonos la mano todos para apoyar a Cali en todos sus sueños, sin egoísmos, sin polarizaciones, y logremos que nuestros sueños se conviertan en realidad. Cali seguirá llena de amaneceres nuevos, soleados y alegres, si todos nos unimos.¡Gracias Rodrigo. Gracias María Eugenia. Bienvenido Maurice por habernos despertado ese deseo vital de soñar!PD. Creo en Alberto Hadad. Le tocó un limón y le exigen una jarra de limonada. Tiene que trabajar con lo que hay: exceso de carros, carencia de vías. Tenemos la obligación de apoyarlo. Las nuevas vías no existen. El exceso de carros y motos sí. Si no ponemos todos, seguiremos atascándonos cada día más. ¡Él no es un mago que pueda sacar del sombrero el conejo si el conejo no está!

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