Un cuarteto escalofriante

Un cuarteto escalofriante

Mayo 13, 2014 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Las noticias que leo sobre Colombia acabaron con la ilusión que tenía de compartir con mis lectores algunas impresiones sobre La Puglia, región del sur de Italia, famosa por sus Trullos, casitas redondas de piedras como para duendes o gnomos que salpican esos cientos de kilómetros de olivares y viñedos y describir un poco esos pueblos como Matera, Ceglie, Arberobello, el abandono, contaminación y estigmatización de Taranto, o la fuerza del mar en la Punta de la Bota en el Adriático, llamada Finne Terrae.Ya dejaré estos temas para otras crónicas. Tengo el estómago revuelto del asco con los últimos escándalos ‘electorales’.El cuarteto escalofriante que aparece convulsionando las primeras páginas de los periódicos, los noticieros de televisión y de radio, parece salido, de las oscuras entrañas de una caldera diabólica de algún círculo del infierno de Dante, o de algún alquimista perverso.Los nombro: Fernando Londoño Hoyos , los ‘señores’, si es que se puede llamar así a Chica y Sepúlveda, y el ex presidente Uribe, con la complicidad de Zuluaga. Pachito y Holmes, la ambivalencia disfrazada de independencia de Martha Lucía y Camilo Gómez y sus combos que parecen no importarles llevar la polarización hasta el extremo de llevar el País a una guerra civil.Hablo de Guerra Civil porque los sesenta años que hemos vivido matándonos unos a otros parece que no importan. Como a la hora de la verdad la mayoría de los muertos los han puesto el campesinado, los marginados, los habitantes de veredas y pueblos que no figuran en el itinerario de ningún empresario. Y así, mientras una gran mayoría de los pertenecientes a una clase socioeconómica privilegiada respalda a Uribe “porque al fin pudieron volver a sus fincas” y siguen bailando el vals de violines como en ‘El Titanic’, otra gran mayoría quiere la paz, así se tengan que tragar sapos gigantes.Dios nos devuelva la sensatez, la cordura, y no nos dejemos manipular por esa ultraderecha, fundamentalista y peligrosa, que no tiene límites ni éticos ni morales para hacerse al Poder.***PD. Se llegó la hora de que los periodistas hagamos un examen de conciencia sobre la responsabilidad que tenemos frente a estas elecciones que se avecinan.O ayudamos a que reine la sensatez y dejamos de echarle fuego a la gasolina, o seremos participes de las consecuencias impredecibles que amenazan nuestro país.

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