Un aeropuerto de tercera

Enero 10, 2012 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Para un Departamento de segunda. Ese parece ser el sino del Alfonso Bonilla Aragón, antiguo Palmaseca. Tengo que confesar, que aunque viajo frecuentemente, siempre estoy de prisa, o me agarro con los funcionarios del counter, que se vuelven los chivos expiatorios de mi miedo ancestral al avión, o estoy a las volandas porque me queda justo el tiempo, entonces me chequeo y paso cual ráfaga al embarque. Conclusión, no me había fijado en el estado de deterioro en que se encuentran las instalaciones físicas de nuestro aeropuerto, que cuando Cali era Cali, constituía un orgullo para propios y extranjeros.Ya había comentado respecto al despelote que es pasar por el muelle internacional antes de embarcarse a la nave. Chequean a cada pasajero cien veces... le abren y le vuelven a abrir todo, le revuelcan las prendas, miran con la linterna de diógenes cualquier ‘chiro’, y este calvario sucede como tres veces. Cuando el pasajero logra sentarse y amarrarse el cinturón ya está verde de bilis, y explotando de blasfemias y maldiciones internas. El viaje planeado empieza como una tortura física, psicológica y emocional. Esto es un hecho.Pero hace unos días, cuando llevaba a embarcar a mis nietos, recomendados, rumbo a Bogotá, decidí no moverme de la ventana hasta ver que el avión decolara y se perdiera en las nubes, y  tuve tiempo de sobra para pasearme de arriba abajo por las diferentes secciones. Vergüenza ajena y propia, como caleña. Las paredes descascaradas. La pintura gris ratón enfermo ya rucia de mugre, los baños de mujeres (al de hombres no entré), sin ‘bizcocho’, con el papel higiénico como estropajo a la entrada, el jabón no sale, el secamanos hay que darle prácticamente un puñetazo, los baldosines curtidos.Sigo: los vidrios sucios, las escaleras peladas. Un ambiente de estación de buses, con sillas destartaladas, y una energía gris y patética. No sé de quién dependa el mantenimiento del terminal aéreo. No sé entre quiénes se tirarán la pelota, o se justificarán. Lo único que sé, porque lo recorrí, es que no hay derecho que teniendo un director de Aerocivil caleño, este lugar esté como está. No sé tampoco quién tiene que meterse la mano al dril, o quién se está repartiendo la partida presupuestal. Pero, como dicen las azafatas en una interminable perorata que nadie entiende cuando se va a aterrizar en este Valle de lágrimas. “El aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, situado en el municipio de Palmira”, pero que presta sus servicios a la ciudad de Cali... No puede seguir como está. Es una vergüenza.Lo único que funcionan a la perfección son los counters de las aerolíneas: Avianca, Copa , Lan, etc... Excelente atención, orden y agilidad. Parecen, y son, de otro paseo. Trabajan como si estuvieran en las instalaciones del Orly de París, haciéndose los de la vista gorda del mugre y el descuido que los rodean. Los felicito. Debe ser deprimente dar esa magnífica atención, en un lugar tan inhóspito. Lo mismo los almacenes, comederos y librería. Son ovejas de otro corral. A menos que esté todo friamente calculado y ya ostentemos con orgullo el título de Aeropuerto de Tercera para un Departamento de Segunda. Cada cual tiene lo que merece.P.D.: A ver si el nuevo Alcalde de Palmira le pone bolas a la vereda de Palmaseca... porque el anterior se hizo el de la vista gorda y tampoco hay derecho que Palmira se quede con el dinero que le generan las empresas ubicadas en Palmaseca, incluyendo el destartalado terminal aéreo.

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