Sugerencias

Enero 05, 2016 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Hace muchos años cuando inicié mis terapias para la rehabilitación del alcoholismo en Fort Lauderdale, tuve la fortuna de tener como timonel al sacerdote Edward Lynch, irlandés, el mismo recuperado de su adicción al alcohol, quien me ayudó no sólo a aceptar mi enfermedad sino a encontrar de nuevo el sentido y camino de la espiritualidad.En una sesión le pregunté por qué yo, teniendo todo en la vida, una infancia feliz llena de amor, una educación esmerada, oportunidades económicas, cuatro hijos maravillosos, salud, por qué siempre me sentía vacía por dentro, nada me llenaba, siempre insatisfecha, llena de rabias y rencores.Su respuesta pausada, pero categórica, fue clave en mi cambio de vida. Nunca olvidaré sus palabras: “Aura Lucía, tienes expectativas demasiado altas, por eso nada te satisface, y siempre quedas frustrada. Aprende, solo por hoy, a bajarlas a cero y así todo lo que llegue será una ganancia. Lo disfrutarás y lo agradecerás. La perfección no existe, aprende a vivir sin expectativas”.Esta premisa la he venido practicando desde hace más de veinte años. Y es cierta. Cuando las ilusiones y expectativas se bajan todo lo que llega es positivo.Traigo este testimonio personal sencillamente porque siento que las expectativas de Cali y el Valle con sus nuevos gobernantes están al máximo, y es necesario bajarse a la realidad. El Municipio y el Departamento tienen problemas muy complejos en todos sus aspectos. Educación. Salud. Vivienda. Empleo. Movilidad. Civismo. Tolerancia. Pobreza extrema. Y podría seguir extendiéndome.Maurice Armitage y Dilian Francisca Toro no tienen la varita mágica para girarla y hacer aparecer estrellitas al son de “Sadacabula... Machicabula... Bibidii... Babidiii... Buuum”. Y lograr en un santiamén que todos los desplazados regresen a sus tierras, que todos los que habitan tugurios posean casa nueva, que todos los niños tengan acceso a la educación, que todos tengan empleo digno y próspero, que desaparezcan las bandas juveniles, que los politiqueros no saquen tajada, que la honestidad se incruste en cada uno de los corazones.Que los paras y narcos devuelvan la tierra robada, que la minería ilegal, la deforestación de las cuencas de los ríos, los incendios provocados, las invasiones, el rebusque del contrabando, los excesos de conductores de autos y motos desaparezcan de un día para otro.Esto, como decía un viejo torero, analfabeta y sabio, “no ‘pue’ ser, y lo que no ‘pue’ ser, ¡además es imposible!”.Rodrigo Guerrero nos entregó una ciudad diferente. Con sentido de pertenencia, grandes logros en educación, finanzas arregladas. Un excelente gobierno. Ubeimar Delgado recibió un Departamento saqueado y también lo sacó de la quiebra y empujó con acierto proyectos importantes. Esta es la realidad, y sobre esta realidad tienen que continuar Armitage y Dilian.Estoy segura de que harán todo lo que esté al alcance de sus posibilidades para seguir la ruta ascendente. Tendrán escollos, trabas, palos en la rueda, burros muertos atravesados en el camino, politiqueros que no se resignan a perder sus cuotas, presiones, traiciones, críticas prematuras y tendenciosas. Y habrá metas que no se cumplirán... se adelantarán.Por eso les sugiero bajar expectativas. Ser solidarios. Ayudar con nuestro grano de arena y nuestra actitud positiva. La Ciudad y el Departamento nos pertenecen a todos, y todos tenemos responsabilidad individual y colectiva para ayudar en su progreso.El Gobierno no son los funcionarios. Somos todos. Cada peldaño de progreso es digno de tenerse en cuenta.Es más fácil sentarse a especular y a criticar, esperando el ‘Sadacabula’, que tener conciencia de que la responsabilidad es de todos.De nuevo les deseo buen viento, buena mar, valor ante las tempestades y turbulencias, los tsunamis y terremotos que trataran de socavar el camino. Tienen las ganas y buenos coequiperos. ¡Feliz Año!

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