Si por aquí llueve

Si por aquí llueve

Abril 24, 2017 - 11:55 p.m. Por: Aura Lucía Mera

Madrid. Se destapa la olla más podrida de toda la historia del Partido Popular. Léase gobierno de Mariano Rajoy y Constanza Aguirre cuando era su alcaldesa.

Este escándalo no es el primero. Años de corrupción han carcomido España, incluyendo Andalucía, Valencia, Cataluña, la monarquía, y Rajoy y sus secuaces siguen como Jhonny Walker, tan campantes.

Algunos gobernantes de estas comunidades autónomas ya están encanados, y otros continúan dando patadas de ahogado, dilatando con artimañas jurídicas el zarpazo de la justicia, que por muy lenta que sea les llegara a todos.

Pero este, el del Canal de Isabel II, rompe récord porque llegó hasta Latinoamerica, salpicando a Colombia de entrada.

Lo han denominado ‘Lezo’, en honor a Blas de Lezo, aquel español cojo, tuerto y manco, llamado en su madre patria ‘Patepalo’ o ‘medio hombre’ que logró salvar a Cartagena de la invasión inglesa a mando de Vernon, y de salvarnos de haber terminado los colombianos hablando inglés, tomando té y vistiendo a los cachacos con faldeta escocesa sin calzoncillos.

Lo de Odebrecht es un aperitivo. El Partido Popular, con Rajoy a la cabeza, que tiene más cara que un elefante con paperas, ha robado lo que le ha dado la gana, con un cinismo difícil de competir.

Se ha caracterizado por su desfachatez, su soberbia y sus mentiras. Cualquier comparación con los nuestros, los pura sangre del partido Centro Democrático es anecdótica. Y parece ‘intumbable’, como nuestro caudillo de pacotilla.

España todavía no se repone de la catástrofe financiera que nació con la famosa burbuja inmobiliaria y las estafas descaradas de banqueros y empresarios. El paro o desempleo ha bajado un poco, pero si no fuera por el turismo, este país estaría todavía peor.

Pienso en Colombia. Nos seguimos dejando meter el dedo al ojo por cualquier empresario extranjero bien vestido, señorito, que propone empresas fantásticas y las logra repartiendo coimas, a diestra y siniestra, a nuestros políticos de pacotilla que se deslumbran y se abren de patas al escuchar una ‘zeta’ o un relamido ‘obrigado’ y comer cordero a las finas hierbas en algún restaurante de postín de nuestra fría y sinuosa capital.

Acá en España se roba a lo fuerte... Son los que atacan, como los brasileños a idiotas útiles, colombianos o ecuatorianos, como cuando los colonizadores españoles y portugueses cambiaban espejitos y baratijas y se quedaban con el oro de América.

Siguen en las mismas ‘empatando’ funcionarios de tercera que de pronto se vieron montados en primera y no dudaron un minuto en enriquecerse con coimas y embolsárselas en sus cuentas corrientes. Seguimos siendo los indios del paseo.

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PD.
Sin embargo, Madrid sigue con su Museo del Prado, el Reina Sofía. Aranjuez con sus jardines palaciegos, sus espárragos y fresones.

La Mancha con su Venta del Quijote y sus molinos de Viento. Sevilla con su Maestranza y su Alcázar, su Torre del Oro (el que nos robaron) y su Guadalquivir de las estrellas.

Lo intangible sigue eterno. Arte, arquitectura, historia y lo demás también. Políticos corruptos y estafadores. ¡La historia sigue igual!

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