¿Seremos capaces?

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Todos los colombianos, para viajar al exterior, tenemos que someternos a las...

¿Seremos capaces?

Septiembre 14, 2010 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Todos los colombianos, para viajar al exterior, tenemos que someternos a las humillaciones de las embajadas o consulados del lugar de origen al que queremos visitar. Así sea de turismo, negocios, placer o trabajo. Personalmente he sido víctima de estos tratamientos más propios de regímenes esclavistas, tanto en la embajada estadounidense como en la británica. Colas. Preguntas capciosas. Esculques a carteras. Miradas escrutadoras. Respuestas monosilábicas. Inspección de las fotografías con lupa a ver si tenemos las dos orejas iguales .Huellas digitales. Cámaras secretas .Por el contrario, todo extranjero que quiera visitar Colombia está recibido de piernas y brazos abiertos. Con poquísimas excepciones jamás se requiere un visado para ingresar al país. Españoles, belgas, suizos, holandeses, franceses, gringos, guatemaltecos, hombres y mujeres de todo pelambre, latitud, color y religión llegan a este país como pedro por su casa. Pasaporte y punto.Pues no debería ser así. Invito a luchar por nuestra dignidad y trato recíproco. Si necesitamos visa para ingresar a cualquier país de la Unión Europea, lo lógico es que los ‘europeos unidos’ requieran visa para ingresar a nuestro territorio. Lo mismo con los norteamericanos. ¿Por qué diablos los colombianos tenemos que someternos a vejámenes y malos tratos, colas interminables y engorroso papeleo para viajar a EE.UU., y ellos sí pueden llegar cuando les dé la real gana? Brasil nos dio el ejemplo a toda Latinoamérica, requiriendo visa para todos los norteamericanos que quieren visitar su país. Los puso en su sitio. Que equivale a tratamiento recíproco y punto.Sobre todo los ejecutivos nuestros, en un mundo globalizado, que continuamente tienen que viajar por razones inherentes a su trabajo, y tienen que seguirse sometiendo a todos los trámites cada vez que requieran un viaje de negocios. No hay derecho. Tenemos, los colombianos, y mucho más ahora que estamos estrenando gobierno con propósitos diferentes y osados de hacer de Colombia un país más digno de respeto, no sólo entre nosotros mismos sino a nivel internacional, tenemos, repito, todo el derecho a medir con la misma vara que somos medidos.A visa, visa. Si nos la exigen, la exigimos. Brasil nos dio el ejemplo, cuando en el gobierno de Bush, impuso el papeleo a los brasileños. Lula Da Silva, ejemplo de personalidad y verticalidad en sus decisiones, también la impuso. ¿No seremos nosotros capaces de hacerlo? ¿Por qué nosotros para viajar a Guatemala tenemos que no solamente sacar visa sino tener una de Estados Unidos vigente? ¿Por qué seguimos tolerando este trato discriminatorio, injusto y arbitrario de algunos países sin imponerles las mismas condiciones? ¿Tenemos tanto miedo de perder negocios o turismo? ¿No tenemos suficiente confianza en nuestro potencial como país?Con Ecuador, la misma pregunta. ¿Hasta cuándo la obligación de ‘apostillar’ un pasado judicial, que entre otras cosas se vence cada rato y no considerar suficientemente válido el pasaporte o la cédula de ciudadanía? ¿Dónde va a parar el dinero de las ‘apostillas’? ¿Quién se lucra con este negocito?Sueño con el día en que vea las colas de gringos en nuestros consulados o embajadas, sometiéndose al examen de orejas y de huellas para poder llegar a este país. O todos en la cama o todos en el suelo. Dejo la inquietud al nuevo gobierno y a su magnífica Canciller.

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