Respaldo a un paro

Respaldo a un paro

Octubre 30, 2012 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Así se pretenda darle visos de ilegalidad al paro judicial que completa varios días, como ciudadana del común respaldo este cese de actividades. No hay derecho que exista tal desproporción en los salarios que se adjudican las Altas Cortes -‘el Alto Olimpo’ de los intocables, que, estamos presenciando, se pelean casi a mordiscos por permanecer atornillados en sus puestos-, a lo que devengan los funcionarios normales de esta Rama.Pongo cifras: un Citador de Juzgado Promiscuo Municipal, se gana menos de un millón y medio de pesos. Un magistrado del ‘Alto Olimpo’ se gana, con las primas especiales de servicio autorizadas en el artículo 15 de la ley 4 de 1992, $21 millones. Para ser exactos $21.045.638.Cada día existen menos juzgados por cada cien mil habitantes. En algunos de ellos todavía se trabaja en máquinas de escribir o con computadores obsoletos de más de 20 años. Para las pensiones, sólo se mira la asignación básica, dando lugar a mesadas irrisorias, para personas que han dedicado la mayor parte de sus vidas a la prestación de un servicio que implica sacrificios, esfuerzo, desgaste físico y mental y riesgos en su seguridad personal. Ninguno de estos empleados de ‘nivel bajo recibe gastos de representación.Me consta, gracias a algunas tutelas en mi contra por escribir lo que pienso, porque tuve que recorrer varias ‘sedes’, si es que se pueden llamar así donde laboran actualmente los empleados de la Rama Judicial de Cali, ya que en cuatro años desde la bomba terrorista y criminal que acabó con un mal llamado Palacio de Justicia, he encontrando que en algunas ‘oficinas’ no hay ni luz, ni baños, con escritorios rayados y oxidados, hacinamiento de los funcionarios que no tienen espacios ni para moverse. En un juzgado el único baño a compartir entre todos los empleados, se encuentra en la oficina del juez, y cuando éste se encuentra en audiencia, nadie puede acceder a él, con las consecuencias imaginables.Con Beatriz López hicimos un reportaje al alimón con Álvaro Tróchez, funcionario judicial, un joven abogado, apasionado por su profesión, que nos reveló todas las calamidades que tienen que sufrir. No se puede negar que es tan importante la labor de un magistrado del ‘Alto Olimpo’ como la del citador de un juzgado promiscuo municipal de cualquier pueblo recóndito de nuestra geografía, que tienen que sudarla en condiciones indignas. Por eso se necesita dignificar y proteger a los funcionarios que son objetos de amenazas y atentados, por parte de criminales y corruptos de todos los niveles que se ven afectados por las decisiones de fiscales y jueces.Se reclama que el Estado, el Ejecutivo y el Congreso, cuando elaboren el Presupuesto General de la Nación, asignen un presupuesto digno, acorde a las necesidades de la Rama Judicial para permitirles administrar una pronta y cumplida Justicia. Los empleados de la Rama Judicial tienen toda la razón. Desgraciadamente en nuestro país del Sagrado Corazón, donde la inequidad es cada día mayor, solamente, con huelgas y paros se hace posible que les presten atención.Desde el 92 existe la ley. Pero a los peces gordos, que se inflan los bolsillos y expanden las togas como murciélagos, les importa un rábano que la gran cantidad de funcionarios de diferente nivel trabajen en condiciones casi infrahumanas y así administrar nada menos que la Justicia en un país donde la corrupción, las mafias, los carruseles y las triquiñuelas son el pan nuestro de cada día.Repito, como ciudadana del montón, respaldo este paro. Ojalá la nueva Ministra de Justicia, a quien no conozco pero tengo la impresión de que es una mujer vertical y valiente, arregle de una vez por todas y sin más largas a esta injusticia judicial. Ni un paso atrás.

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