Rendición de cuentas

Julio 08, 2014 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Por primera vez en la larga, tortuosa, extraña y non muy sancta historia del papado, tenemos a Francisco, que es como el Pékerman del Vaticano, y la famosa pederastia “ensotanada” de siglos, está dando un giro de 360 grados.Francisco, el Pontífice, se reunió en días pasados con algunas de las víctimas de los abusos sexuales de sacerdotes. Dijo, entre otras cosas, lo siguiente: “Siento en el corazón el profundo dolor, sufrimiento, tanto tiempo oculto, tanto tiempo disimulando, con una complicidad que no tiene explicación”. “No hay lugar en la Iglesia para los que cometen estos abusos, y me comprometo a no tolerar el daño infringido a un menor por parte de nadie”, recalcó.Reconoció la complicidad inexplicable de la Iglesia con los pedófilos y prometió rendición de cuentas por esos crímenes. Basta recordar que en la última década se han admitido 3.400 abusos sexuales por parte del clero a menores de edad. Pienso que la cifra es muchísimo mas alta, porque muchas familias se avergüenzan de instaurar una demanda, y otras miles y miles, sobre todo en América Latina, saben que es tal la alcahuetería de los altos prelados que jamás les harían caso.Aquí no más en el Valle del Cauca y Cali, son incontables los niños que han sido violados, abusados y atemorizados en nombre de Dios. La sola estructura de los confesionarios da mucho que pensar... y no peco de malpensada.Otro giro de 360 grados se está dando dentro de nuestra Curia. Ochenta y cinco Obispos están reunidos desde ayer en Asamblea Permanente en Bogotá para la Rendición de Cuentas del trienio que acaba de terminar bajo la dirección del Cardenal Rubén Salazar y la elección para los próximos tres años de los futuros representantes de la Conferencia Episcopal.Transcribo textualmente algunos de los apartes del discurso de Monseñor Salazar: “Se viven momentos de profunda desunión, polarización ideológica, enfrentamientos, odios y muertes fraticidas...”. “Que caigan al suelo los muros del odio, de la venganza. Y se nos abran los ojos para encontrar juntos los caminos que permitirán sanar las heridas, restablecer los lazos rotos y recomponer el tejido social en la justicia y solidaridad...”. También se refirió a la “cada vez más cercana esperanza de paz”.Creo que mañana miércoles tendremos Humo Blanco de este cónclave nacional, importantísimo para todos los colombianos. Sabemos que la Iglesia Católica puede ayudar de una manera muy importante en los diálogos de paz, en el camino frágil y difícil de la reconciliación y el perdón, no solo entre víctimas y victimarios, sino entre politiqueros y políticos, ultragodos y gente normal.Mi voto, aunque nadie me lo ha pedido es para nuestro Arzobispo Darío de Jesús Monsalve, quien podría ser el gran interlocutor entre las víctimas, la guerrilla y el gobierno central. Su experiencia, su objetividad, su compromiso auténtico con la justicia social y su conocimiento de la problemática colombiana en materia de violencia juvenil, inequidad y su profunda convicción de paz lo harían pieza clave en este proceso que nos hacen soñar en una Colombia diferente. Darío de Jesús Monsalve sería nuestro Pékerman de la paz.PD.: Ya sabemos quién se está apoderando del Valle. Ya está la tragedia anunciada. ¿Nos vamos a dejar otra vez enredar en el lodo? Guerra anunciada se supone que no mata soldado... ojalá.

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