Rechazo, esperanza, convicción

Rechazo, esperanza, convicción

Febrero 19, 2018 - 11:40 p.m. Por: Aura Lucía Mera

Tres brochazos. Cada uno merecería un artículo. Pero la vida atropella y siento que se apelotonan los temas, las emociones, y me empujan a teclearlas, para descargarme y recuperar, aunque sea unos días, el sosiego.

Rechazo. Absoluto a las declaraciones dementes de Fernando Londoño sobre el arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve. A los ‘wassaps’ virales enviados con intenciones torcidas, divulgando mentiras y falacias. Estoy de acuerdo con la columna de Ramiro Bejarano defendiendo al prelado y fustigando a los “momios y momias”-en Chile así llaman a los fanáticos de ultraderecha- que pretenden enlodar a Darío Monsalve simplemente porque está tocando cuerdas muy delgadas que destaparían varias cañerías malolientes de la época Sarasti, donde están involucrados algunos intocables heliotropos del pueblo.

Además su ánimo reconciliador. Su sensibilidad social. Su compromiso incondicional con la población más vulnerable les incomoda porque no hace concesiones, y entonces la única forma es calificarlo de guerrillero, de comunista, de ladrón, sin importarles un carajo las consecuencias de estas calumnias. Ya mataron un arzobispo, tenemos experiencia. Más bien, escarben el famoso Banco de Alimentos, los negociados en los cementerios metropolitanos, la pederastia rampante frente a la Catedral en la época anterior.

Esperanza. Leo la carta enviada por el Museo de Arte Moderno de Medellín, que acogió generosa la obra de Hernando Tejada, ‘Tejadita’. La siguen cuidando y sus manglares, sus óleos, sus obras en madera se exponen periódicamente en exposiciones rotativas. En la misiva, la directora del Mamm, María Mercedes González, dirigida a una hermana del maestro, le explica por qué el Museo desea, “restituir a la familia heredera del maestro el inmueble ubicado en la calle 5 Oeste No 4-146 del Barrio El Peñón, después de varios años de infructuosas gestiones ante entidades como Comfandi, el Museo La Tertulia, la Alcaldía de Cali, en búsqueda de aliados para la conservación del inmueble, patrimonio artístico de Cali”. Y finaliza: “Nos ponemos de nuevo a su disposición”.

La vergüenza no es que el Mamm quiera devolver la casa azul. Ese lugar que parece diseñado por duendes, donde Tejadita dio a luz sus gatos, sus manglares, Rosario la Mujer Armario, Teresa la Mujer Mesa, Estefanía la Mujer Telefonía, Sacramento la Mujer Asiento, y tantas obras, tantas cartas, tantos óleos, tantos recuerdos.

La vergüenza es que desde hace tantos años que ya se van perdiendo en el recuerdo, Cali, sus instituciones culturales, sus secretarías de Cultura, sus alcaldías sucesivas hayan ignorado esta propuesta para honrar ese inmueble y convertirlo en un lugar de tertulias, compensatorios, clases de arte, historia. Un patrimonio artístico. No me voy a meter en discusiones bizantinas ni escuchar quién le tira la pelota en mora. Es una vergüenza. Ya a Lucy la mandamos a Pereira. A Hernando Tejada no se le puede abandonar. Él es Cali. ¡El Cali que debemos preservar!

Convicción. Absoluta de que en estas elecciones somos nosotros, usted, yo, el vecino, el conductor, la vendedora, el empleado, el estudiante, el campesino, los que tenemos en las manos la suerte de este país para los próximos cuatro años. Años decisivos, donde le tendremos que dar el giro a la tuerca para iniciar el sendero, la ruta, la guía de una Colombia más equitativa, menos corrupta, donde quepamos todos, mirando hacia adelante y poniéndole entusiasmo a la nueva brújula. Tenemos la responsabilidad intransferible de elegir pensando en el país y no en el tamal ni en el gamonal manipulador. Tengo decidido y estoy convencida de que la dupleta de Humberto de la Calle y Clara López es la mejor. Para la primera vuelta voy con ellos. Cámara y Senado, ya veremos. Hasta ahora ninguno me mueve la campana. Lo pensaré.

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