Realismo mágico

Diciembre 13, 2016 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Bien lo dijo el escritor Fabio Martínez en la cinemateca de La Tertulia el sábado pasado, 10 de diciembre, refiriéndose a la entrega de los Premios Nobel a dos colombianos con 34 años de diferencia. “En un país que no lee, Gabriel García Márquez gana el Premio Nobel de Literatura; en un país que lleva matándose sin tregua más de medio siglo el presidente Juan Manuel Santos gana el Premio Nobel de la Paz. Si esto no es realismo mágico, ya me dirán qué es”.Esta frase que me quedó grabada se realizó durante el lanzamiento del libro ‘Gabriel García Márquez, Literatura y Memoria’, editado por la Universidad del Valle, coordinado por el profesor de la Escuela de Estudios Literarios y del Doctorado en Historia Cultural de Colombia Juan Moreno Blanco, libro que recoge las diferentes miradas sobre el escritor.Textos de Fabio Martínez, Carmiña Navia, German Vargas Cantillo, Álvaro Bautista Cabrera, Suzanne Jill Levine, Piedad Bonnet, Juan Gabriel Vásquez, Ramón Illan Bacca, Aracelly Esparza, entre otros, nos llevan a nuevas dimensiones, casi desconocidas sobre García Márquez.Como escribe Moreno Blanco en su ensayo ‘García Márquez en clave Wayuu’, “busco señalar la homología existente entre las imágenes de lo sobrenatural garciamarquiano y las del universo imaginario de la civilización wayuu, a la que pertenecía la servidumbre que participo en la crianza del escritor en la casa de Aracataca.Simultáneamente a este conversatorio, el presidente Juan Manuel Santos recibía el Nobel de Paz, con unas palabras que también pasarán a la historia. Discurso impecable. Citó a García Márquez refiriéndose al desconcierto con que recibió Colombia esa infausta noticia de que el No a la paz había ganado por una inverosímil minoría, reflejando lo que estaba sucediendo en el alma de millones de colombianos: “Era como si Dios hubiera resuelto poner a prueba toda la capacidad de asombro y mantuviera a los habitantes de Macondo en un permanente vaivén entre el alborozo y el desencanto, la duda y la revelación, hasta el extremo de que ya nadie podía saber a ciencia cierta dónde estaban los límites de la realidad...”.En otro párrafo magistral Santos afirma: “...Es insensato pensar que el fin de los conflictos sea el exterminio de la contraparte. La victoria final por las armas -cuando existen alternativas no violentas- no es otra cosa que la derrota del espíritu humano”. “...Y lo recibo -sobre todo - en nombre de las víctimas, de más de 8 millones de víctimas y desplazados cuyas vidas han sido devastadas por el conflicto armado y más de 220.000 mujeres hombres y niños, que para nuestra vergüenza han sido asesinados en esta guerra”.También se refiere, “a la gran paradoja que me he encontrado: mientras muchos que no han sufrido en carne propia el conflicto se resisten a la paz, son las víctimas las más dispuestas a perdonar, a reconciliarse y a enfrentar el futuro con un corazón libre de odio”.PD. García Márquez, hace 32 años, en Estocolmo: “Una Segunda oportunidad sobre la tierra”. Juan Manuel Santos a que “Lo imposible puede ser posible”. Depende de todos nosotros los colombianos no desperdiciar esta segunda oportunidad y que nos unamos para hacer posible lo que parecía imposible. Esa es nuestra responsabilidad individual. Basta de odios. ¡No Más!PD. Estoy hechizada con la belleza de los árboles iluminados con nidos de oropéndolas. Unamos nuestras manos y mirémonos de frente. Todos somos hermanos.

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