¿Quién vigila?

Septiembre 04, 2012 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

La ciudad crece como siempre. De forma anárquica. Se invaden zonas verdes, se construyen casas adosadas a borde de andén. Crece la densidad por metro cuadrado acabando con el medio ambiente. Zonas verdes convertidas en hormigueros de ladrillo. Viviendas de ‘interés social’ que parecen celdas para hacinar familias enteras.El caso Price Smart, por ejemplo -nada personal-. Un búnker vergonzoso, una bofetada a la estética, un muro de Berlín en plena Avenida Cañasgordas, a borde de andén, semáforo propio y desvío propio. Los ciudadanos protestamos. La empresa, además una empresa seria, responde que tiene todos los permisos al día.Constructoras de renombre que no tuvieron ningún empacho en convertir el sur de Cali en bloques de cemento, también a borde de andén, irrespetando el entorno, uno de los más bellos del Valle.Las viviendas mal llamadas de ‘interés social’, jaulas indignas del ser humano. Atropello vivencial. Familias enteras embutidas en cuatro paredes de ladrillo hueco, bajo pretexto de “una vivienda digna y propia”.La culpa al final del cuento no es de las constructoras. Al fin y al cabo a ellas les interesa que cada centímetro se vuelva dinero, sin importarles un pito lo que se lleven por delante, así sea la dignidad del ser, o la naturaleza.La culpa la tienen las famosas ‘curadurías’, entiendo que autónomas para hacer lo que les venga en gana, dar los permisos y permitir que se atropellen todas las normas elementales de construcción.No puedo probar que reciban sobornos ni sucumban ante invitaciones elegantes, bonificaciones o cualquier prebenda. Pero blanco es, gallina lo pone y frito se come. Nadie se atreve a ponerle el cascabel a esa manada de gatos metalizados.¿Quién vigila las curadurías? ¿Quién responde al final, cuando el daño está hecho por este caos urbanístico en que se está convirtiendo Cali, la otrora ciudad, piedemonte privilegiado, enmarcado por siete ríos y con la brisa de la tarde paradisiaca. ¿Cómo es posible que hayan otorgado las licencias para esta monstruosidad de Price Smart en plena Avenida Cañasgordas? ¿En qué se basan las curadurías para otorgar los permisos? Tendrían qué responder por haber contribuido a destrozar la armonía, el medio ambiente, la estética. Detrimento a patrimonio intangible de la ciudad. Lo mismo con los permisos de las actuales constructoras que están llenando de jaulas la ciudad.¿Quién es la autoridad competente para desenmascararlas una a una y que rindan las explicaciones pertinentes? ¿Quién las controla? ¿Vamos los caleños a seguir permitiendo esta prostitución comercial y habitacional?Lo más probable es que “No se sabe-no responde...”, y sigamos en las mismas. Hasta que nos ahoguemos todos entre ladrillos, cemento, piedra y metal. Vergüenza nos debería dar.P.D. Matrera la sentencia contra Yidis Medina... ¿Dónde están Pretel, Palacio, Moreno? O el cohecho es un acto de onanismo…

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad