Pugilato

Enero 11, 2011 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Vuelve y juega. Rozo insiste en separarse de Palmira. Parece que el corregimiento ha avanzado un 90% en el cumplimiento de los requisitos para lograr que el Gobierno Nacional ponga el semáforo en verde. O por lo menos eso es lo que afirma el representante a la Cámara Juan Carlos Salazar, uno de los ‘independentistas’.Personalmente, creo que Rozo tiene toda la razón para estar hasta las narices de que Palmira, léase sus sucesivos gobiernos municipales, tengan desde hace marras ese corregimiento en el total abandono. Lo ordeñan con impuestos, casi $13 mil millones al año le tributa, sin que reciba siquiera el 1%, siendo el corregimiento más grande y el que alberga la zona industrial mas importante del Departamento, con 350 empresas, dos zonas francas, un aeropuerto internacional, un estadio, y una de las zonas más fértiles del Valle del Cauca.La pregunta del millón es, ¿dónde ha ido a parar el dinero que recauda Palmira, año tras año, de Rozo y sus caseríos: La Dolores, Palmaseca, La Herradura, Matapalo, Obando, La Acequia y La Torre? Porque la cruda y puritica verdad es que ninguno de sus pueblos tiene agua potable, ni alcantarillado, ni vías pavimentadas, ni parques, ni escuelas que funcionen normalmente, ni puestos de salud, ni comercio propiamente dicho.Como ya lo he afirmado en columnas anteriores, es vergonzoso el estado de miseria, pobreza, falta de oportunidades, carencia de salud y educación en la que el municipio de Palmira -y conste que soy palmirana hasta los tuétanos- mantiene el corregimiento.Para Palmira perder Rozo significaría perder la joya de la corona. La que le proporciona todos los diamantes sin que retribuya absolutamente nada. Sería matarle la gallina de los huevos de oro. Pero en el caso que se materialice el desmembramiento, lo tiene merecido por la vagabundería, inercia, politiquería y malos manejos de los recursos públicos de administraciones pasadas y sus sanedrines, incluyendo la presente.Todavía están a tiempo los funcionarios municipales palmiranos de despertar. De salir de ese sopor que lleva muchas décadas y ponerse las pilas con una distribución equitativa, con obras, con atención en salud, fuentes de empleo, arreglo de vías y respeto por esa región que no merece semejante trato. Ojalá este desastre invernal sirva también para resucitar las momias y ponerlas a trabajar de manera honesta y equitativa. Ojalá también que este anhelo justificado de Rozo y sus caseríos no se convierta en debate ni en bandera de gamonales ni politiqueros que lo único que ambicionan es hacerse al botín de este pedazo de nuestra tierra, privilegiada y promisoria.Lo ideal sería que en las próximas elecciones los vallecaucanos elijamos con responsabilidad y conciencia a quien queremos como Gobernador del Departamento y a quienes queremos como alcaldes de los municipios. De lo contrario, sería la misma lavativa, con distinto bitoque, Palmira quedaría descabezada y Rozo en la más profunda miseria, sin estructuras ni liderazgo. La idea de la ‘separación de bienes’ tiene sólidos fundamentos. Pero hay que pensarla bien y no acabar de descuartizar las presas del ave. Otra solución sería ejercer estrictos controles sobre las arcas del municipio de Palmira. Pero quién le pone el cascabel al gato…P.D. ¿Por qué los últimos diez o veinte alcaldes que ha tenido el municipio de Palmira no dan la cara, rinden cuentas y nos cuentan qué hicieron con ese dinero? Sería una buena manera de iniciar este año. Les dejo la idea.

VER COMENTARIOS
Columnistas