¡Presente!

¡Presente!

Febrero 26, 2018 - 11:40 p.m. Por: Aura Lucía Mera

Observo. Trato de separarme emocionalmente y simplemente observar. Los miro. La familia extendida. De pie, en el podio, rindiendo un homenaje a la vida de ese ser que les dejó un legado de amor, unión y honestidad. Ese ser que dejó huella indeleble no solamente en su ciudad natal sino en Colombia. Ese ser que siempre estará presente en la historia del país.

El homenaje fue en la Biblioteca Departamental. Los asistentes aquellos, que fueron los más cercanos en su vida política, sus amigos y su familia. Un acto sobrio pero lleno de significado. Impactante.

La nueva sala de lectura lleva su nombre, y una curaduría rigurosa, fruto de más de un año de investigación y selección, exhibe en las paredes su trayectoria, su incansable caminar hacia la meta de contribuir a la estructuración de un país más justo, más equitativo, más armónico.

Avatares e imprevistos le negaron la posibilidad de dirigir los destinos de Colombia, pero su liderazgo y convicciones y conocimiento profundo del Estado dejaron su huella.

Una vida corta. Intensa. Consecuente con sus ideales, pero abierto a nuevos horizontes. Jamás el fanatismo nubló su visión de estadista, donde siempre tuvo cabida la pluralidad de pensamientos diversos.

Nunca toleró el sectarismo, ni se dejó tocar por componendas. Si aceptó cargos importantes en el mapa político, nacional e internacional, fue motivado por su vocación de servicio y jamás por ambiciones personales. Intransigente en el cumplimiento estricto de las misiones que tuvo a su cargo.

Como periodista, pasión iniciada en su primera juventud, y luego en cargos públicos como Gobernador, Ministro de Educación, Embajador en Washington, Canciller, Ministro Delegatario y Ministro de Defensa, entregó su alma y su energía a su país.

El general Mora, en emotivas palabras y con lágrimas en los ojos, lo calificó como “El General de los Generales” y nos recordó esa lealtad absoluta con los soldados de Colombia que lo llevó a renunciar a su cargo por no estar de acuerdo en la entrega de la Zona de Distensión del Caguán de manera indefinida, en esos años aciagos y violentos.

Renuncia que provocó la renuncia inmediata de todos los altos mandos militares, pero que el no cohonesto pidiéndoles por escrito que siguieran en sus cargos, defendiendo el país.

Sus hijos, esa familia extendida y unida, de pie, en el podio. Le dedicaron palabras de amor y gratitud.

Siete seres extraordinarios, formados y comprometidos en su legado de honestidad, unión, solidaridad, responsabilidad social y servicio al país. De pie, en el podio, dieciocho años después. Ya ellos mismos con hijos que también llevarán la impronta y la antorcha, ya en tercera generación.

El nuevo salón de la Biblioteca Departamental lleva su nombre y su historia. Rodrigo Lloreda Caicedo. Un ser humano irrepetible que llevamos en nuestro corazón y que estará siempre ¡presente! en la historia de Cali, el Valle y Colombia.

Siento un nudo en la garganta mientras observo. Rodrigo, Francisco, María Mercedes, Aura Lucía. María Eugenia, José Fernando, Patricia. Es mi homenaje íntimo y silencioso. ¡Es mi expresión callada del amor!

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