Pisando fuerte

Abril 10, 2012 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Así veo que llegó Aurelio Iragorri Valencia a ese zambapalos de la Gobernación del Valle. Pisando callos, dispuesto a destapar las ollas podridas, continuando el trabajo que inició Lourido contra viento y marea.Me gusta el talante. Me gusta que no tenga amarras con nadie, que no sea un político de esos marrulleros que han contribuido al desastre del Valle, que no esté amangualado con nadie, inclusive llegando a producir rasgadura de vestiduras entre muchos coterráneos a los que les salió un patrioterismo tardío e infantil, y protestaron porque Iragorri no era oriundo de la Sagrada Orden del Bramadero, como calificaba Alfonso Bonilla Aragón a muchos de sus ‘dirigentes’ raizales, que a la hora de la verdad dejaron la silla vacía y escurrieron el bulto para no perder prebendas empresariales.Ojalá a Iragorri le den el tiempo suficiente para barrer, como escribí en mi columna pasada. Para meter el cucharón hasta el fondo y raspar esas ollas que están llenas de alquitrán maloliente. Ojalá, como proponía un columnista, los Homeros, los Ubeimar y otros afines, tengan la dignidad de dar un paso atrás y dejar que el aire del Valle se descontamine. La esperanza es lo último que se pierde. Y como Barreras Roy todavía no ha iniciado su ‘clientelismo’, según sus propias palabras en el reportaje de El País el domingo, pues también se margine, lo mismo Dilian, ama y señora de ciudades, pueblos y veredas. Soñar no cuesta nada, pero a veces los sueños se cumplen.Mientras tanto a destapar ollas, chanfainas, entuertos, y tratar de enderezar el rumbo de este Departamento privilegiado y maldito. Monseñor Darío de Jesús Monsalve en su sermón de Semana Santa afirmó que “es muy triste lo que está pasando en El Valle, donde se presencia la falta de lucidez y de líderes políticos con buen músculo de ética, moral y altura política”. “No cabe la menor duda de que existe ausencia del Estado y de la ciudadanía”. Más claro no canta un gallo.Mientras María Jazmín Osorio, la patrona intocable de la CVC, afirma que la entidad no es “la tienda de los jarillones...”, y trata de desviar la atención de los desmadres, nóminas paralelas, politiquería que inundan la Corporación que alguna vez fue modelo en Colombia, mientras en varios municipios desvían recursos y se reparten las tajadas burocráticas, mientras Buenaventura sigue agarrada por las mafias y el abandono, el Gobernador (e) afirma sin tapujos que: “Ojalá pueda destapar lo que hay aqu텔. Ni él mismo se imaginó lo que iba a encontrar, que no fue posible detectar antes, cuando Abadía tuvo que dar paso atrás.Me imagino las componendas que se están tejiendo. Las reuniones políticas de los mismos con las mismas deben estar en ebullición. Ojalá que también se cocinara, en otros ambientes, la escogencia de un verdadero líder para dirigir y recomponer el caminado del Valle. Porque de quedar en las mismas, pues la única vía es seguir rodando cuesta abajo, y los fondos muchas veces no tienen fondo. Resignarnos a bajar de categoría, como cualquier Departamento segundón que no estuvo a la altura ni de sus responsabilidades ni de sus retos. A lo mejor nos hace falta este bofetón. Para bajar cabezas y reflexionar.P.D. Llevamos más de 60 años matándonos. No más sangre. Es hora de un acercamiento, un diálogo, un perdón, que todos los colombianos nos decidamos a parar la violencia irracional que ha arrasado con miles de hombres, mujeres y niños. La reconciliación es de doble vía. Mientras sigamos, atávicamente calificándonos entre malos y buenos jamás daremos un buen primer paso. Todos, Ejército, Gobierno, políticos, campesinos, empresarios, estudiantes tenemos que empezar a mirarnos a los ojos. Sólo así nos podremos reconocer el uno en el otro y empezar a mirarnos de verdad.

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