Peligros de la mordaza

Peligros de la mordaza

Agosto 02, 2011 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Reconfortadora la reacción de todos los periódicos de latinoamérica, además de la del Washington Post, el Miami Herald y El País de España, como respuesta a la arbitrariedad dictatorial del presidente del Ecuador Rafael Correa contra el diario El Universo, al condenar por medio de un ‘juez’ a sus propietarios a tres años de cárcel, lo mismo a un columnista de opinión y a pagarle millones de dólares al Presidente. Simplemente porque el periodista cuestionó las órdenes del caudillo durante el episodio de septiembre pasado en un hospital militar.Reconfortantes, repito, porque si se le pone mordaza a la libertad de expresión, los países jamás se enterarán de la verdad de lo que está sucediendo con sus gobernantes, ni tendrán la menor oportunidad de meterse en el núcleo de sus funcionarios, ni enterarse de actos de corrupción, abusos de poder, chantajes, amenazas, enriquecimientos ilícitos y acelerados etcétera.Amordazar y amenazar un periódico independiente, es amordazar el país entero, es impedir que se conozca la verdad, se cuestione y se analice. Sólo mirar a Cuba, Yemen, Libia, China, Corea, Rusia, y demás países que permiten conocer sólo aquello que al gobierno de turno le da la gana.No hay necesidad de describir los efectos que en los ciudadanos produce semejante atropello. Es imponer la cárcel al alma, al pensamiento, mutilar la opinión, apretar el cuello hasta estrangular la respiración.Y a este fin va encaminado, presa de una soberbia ciega y una ambición irracional, el mandatario ecuatoriano. Dios quiera que ese país logre desmontarse la jáquima que lo está apretando cada vez más, con resultados devastadores y no tan a largo plazo.Saco de nuevo a colación este tema, porque pienso qué hubiera pasado en Colombia si periodistas de la talla de María Elvira Samper, Rodrigo Pardo, Daniel Coronell, María Jimena Duzán, Alberto Molano, Paula López, Patricia Lara, Antonio Caballero, María Elvira Bonilla, Héctor Abad, entre otros, afortunadamente muchos, no se hubieran atrevido sabiendo que arriesgaban su seguridad, las de sus familias y pagarían un alto precio por sus opiniones e investigaciones, destapar las ollas podridas que se cocinaron a fuego lento y con todos los condimentos durante los ocho años del gobierno anterior.Estaríamos, sencilla y llanamente, con el mismo mandatario, los mismos ministros, las mismas instituciones como la Dian, el DAS, Estupefacientes, hubiéramos regalado miles de millones a los más ricos terratenientes, los desplazados jamás podrían retornar a sus tierras ,las carreteras jamás se hubieran terminado, la salud hubiera colapsado del todo, y las arcas de algunos se hubieran terminado de repletar.Todo, simplemente porque jamás nos hubiéramos enterado de nada. Seguiríamos como el burro con los ojos vendados, dándole vuelta a la noria, creyendo que avanza en su camino. O como el corcho en el remolino. Como los tres micos que no oyen, ni ven ni hablan. Acabar con la libertad de expresión en los medios de comunicación es mutilar la conciencia de un país.Me pregunto si los directivos de El Tiempo–Planeta no se estarán dando golpes de pecho al haber clausurado la revista Cambio. Si no hubiera sido por ella las ollas seguirían igual de tapaditas… pudriéndose sin que nos dejaran olfatear su hedor.

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