¡Papa a la vista!

¡Papa a la vista!

Abril 07, 2015 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Apenas supimos que Francisco, el Hombre, vendrá a Colombia el avispero empezó a revolotear. Algunos ya prohíben que “se le meta política a la venida del Papa”. Otros que Santos es un zorro ajedrecista que lo trae precisamente para que se firme la paz. Los fútbol-adictos sostienen que el que lo convenció fue James y así ya tendremos tema para rato.Claro que la venida del Papa tiene connotaciones políticas. ¡Afortunadamente! No llegará sólo a degustar ajiaco ni maravillarse con la catedral de sal o a hacerle barra al equipo amado.No. Si viene, es a lo que viene. A lograr que los diálogos continúen, a que sea una realidad la dejación de armas, a abogar por una verdadera reconciliación y a tratar de enseñarnos a vivir normalmente, sin ‘picarnos’ por equivocarnos de barrio, sin fosas comunes, sin cuerpos que flotan hinchados río abajo, sin apuñalearnos porque el equipo contrario ganó el partido, a pedir perdón, a perdonar. A esto viene, si es que viene.No creo tampoco que permita que lo vuelvan flecos como carne desmechada. O cuchuco santafereño y que cada grupo político se crea el propietario. Francisco es un hombre con los pantalones bien puestos. No se deja manipular, ni los Cardenales lo han podido domesticar. No tiene pelos en la lengua para decir lo que piensa y cantársela claro al que sea. Así que no se dejará embolatar por cantos de sirena, ni banquetes palaciegos, ni reverencias, ni elogios, ni regalos, ni discursos almibarados.Recuerdo, estaba pequeña, la visita del cardenal Micara a Cali. Se habilitó la casa de la familia Consoni, en Juanambú. La ciudad se deshizo en reverencias. Un representante directo de Dios nos visitaba. Se construyó el Templete. El pueblo ganaba indulgencias plenarias, o sea, garantizaba su derecho a salir para el cielo, sin tener que purgar como anima en pena o merecer la paila eterna.Luego llegaron Pablo VI y Juan Pablo II, rodeados de papamóviles, boato, cordones de seguridad y masas de gente apretujada por divisarlos e impregnarse en olor de santidad. Los canales de Tv. se forraron de dinero con el rating, los vendedores de llaveros, rosarios, estampitas, fotos y pergaminos también.Luego desaparecieron y todo volvió a la normalidad, o sea a la violencia, la intolerancia, las masacres, las componendas políticas. Esas visitas no dejaron huella... pasaron como rayo de sol por el cristal, sin rompernos ni mancharnos.Ésta será diferente. Llega un hombre que ha roto paradigmas. Un revolucionario que sin necesidad de enmontarse, ni de armas. ni traficar con cultivos ilícitos, ni atacar civiles, está cambiándole el rumbo a la Iglesia Católica, después de siglos de secretismos, intrigas, corrupción, pederastia y despilfarro.Llegará a Colombia para hablarnos de amor, perdón, generosidad, tolerancia, honestidad, equidad, integración. El verdadero mensaje de Jesús, aquel profeta de Galilea, crucificado por los romanos, pero entregado por su misma gente, la que ostentaba el poder y el dinero y que no toleraba que se predicara la igualdad, el amor y la equidad .Llega Francisco a traernos el mensaje que no practicamos porque ahora el único dios que veneramos es el dinero, porque los valores esenciales los enterramos, porque perdimos la brújula y nos olvidamos que la vida es sagrada, porque ignoramos a los más necesitados, nos importa un rábano que los campesinos se sigan matando entre ellos, porque las masacres se convirtieron en estadísticas, porque nos dividimos entre buenos y malos, y porque la corrupción nos ganó.Duro trabajo le espera al papa Francisco. Ojalá nos lleve a la reflexión y nos muestre el camino de la reconciliación. Ojalá con su visita empecemos a mirarnos a los ojos y a darnos la mano. Todavía creo en milagros. ¿Por qué no? Depende de cada uno de nosotros.

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