No más diminutivos

Agosto 19, 2014 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Nunca he entendido muy bien por qué el ser humano adulto, apenas pisa una clínica, hospital, consultorio, deja de pertenecer a la adultez y de una se convierte en el ‘pacientico’.Su dignidad de empresario, ejecutiva, abuela, cuchibarbie altiva, decano de facultad, dignatario, líder comunitario, gamonal se ven reducidos a la mínima expresión.Lo de quedar empeloto con una batola de loco es lo de menos. Ya algunas clínicas han inventado una camisola con tres mangas, para quedar cubiertos como un banano y no mostrar más de lo permitido al sentarse o caminar rápido con la abertura por donde no es. El lío es para quitársela después, ya que no se sabe por cuál manga empezar a desenvolverse. Muchas veces no salimos del clóset o del baño del consultorio simplemente porque no sabemos cómo iniciar la desvestida.Lo peor viene después. Una vez ya sentados en la ‘sillita’ nos piden con voz de gato que “estiremos el bracito”, porque “nos van a clavar una agujita en la venita”. Posteriormente nos acomodan en “la sillita de ruedas”. Perdimos el nombre y el género. Perdimos la identidad. Somos “el Pacientico”.Si se trata de una cirugía, al abrir los ojos y constatar que seguimos en este planeta, nos comunican que nos van a cargar para trasladarnos a “la camillita” y que nos debemos tomar juiciosos “el juguito”. Si la cuestión obliga a quedarnos hospitalizados, el diminutivo con el nos tratan se acentúa: “A comerse toda la comidita... después le arreglo las almohaditas y le bajo la camita...”. Al día siguiente nos pasan “el patico” o nos ayudan a dar “pasitos” hasta sentarnos “en la butaquita para recibir la duchita”.Si alguien llega de visita la enfermera de turno nos comunica “el pacientico está dormidito... venga dentro de un ratico”. Si fallece, todavía no sé si nos avisarán de forma compungida que “el pacientico amaneció muertecito”.¡Auxilio! ¿No sería posible que en los cursos de inducción a auxiliares y enfermeras, patinadores y personal hospitalario les explicaran que nos indigna convertirnos en seres liliputienses, calificados y dirigidos por diminutivos, que además de quitarnos la identidad nos bajan a bajo cero la autoestima o lo que va quedando de ella desde el momento en que nos encueran y tenemos que ponernos el batón de tres mangas y quedar a merced de la ciencia?No importa cuán enfermos estemos, queremos que nos claven una aguja, nos agarren la vena, nos acomoden en una silla, nos den un jugo, nos pasen el pato y nos arreglen la cama.¡Y de paso, la ciencia médica nos devuelva la salud!***Posdata 1: Excelente la presentación del encierro de Paispamba en Palmira. Bravura y trapío. Bien Ricardo Rivera. Estocados de Pedraza. De los Ríos a cambiar de oficio y los picadores, unos asesinos.***Posdata 2: Muy importante el primer encuentro de Víctimas en La Habana. Así es. Mirarse a los ojos. Reconocerse. Hablar. ¡La paz es posible !

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