Mi adicción, mi perdición

Octubre 08, 2013 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Jamás pensé que la serie de Discovery Channel titulada ‘Mi adicción mi maldición’, iniciada el lunes 30 de septiembre y que consta de seis capítulos me impactara tanto. Primero, porque formo parte de la serie, segundo porque no solo viví el infierno a fondo, sino que he trabajado con adictos en la Fundación Pida Ayuda, asisto con regularidad a los grupos de Alcohólicos Anónimos, donde siempre estamos en contacto hombres, mujeres y jóvenes que compartimos debilidades, fortalezas y esperanzas.Me impactó porque es diferente estar viviendo día a día el torbellino interior, o ayudar a otro adicto en su proceso, escuchando su dolor, su impotencia, sus vacíos espirituales, o compartir en los grupos, a ver en la pantalla del televisor cómo se va transformando la vida del que cae atrapado en el consumo.Imágenes fuertes, impactantes, sin retoques ni ficción. Historias de vida, en las que sus protagonistas son los mismos que vivieron esa turbulencia y que se vieron casi tragados por ese espiral descendente, negro y sin salida.Parecen historias de ciencia ficción. Pero no lo son. Se ajustan estrictamente a la realidad.Creo, definitivamente, que la mejor y más efectiva campaña de prevención sobre el peligro del alcohol, cocaína, bazuco, éxtasis, popper, bóxer, heroína, benzodiasepinas es que los padres de familia compartan esta serie con sus hijos adolescentes. Vean de primera mano cómo la adicción es una enfermedad primaria, progresiva y mortal, según la OMS, que puede ser genética o consecuencia del exceso y frecuencia en el consumo, y va destruyendo las vidas no solo de los que las consumen sino de todo su ámbito familiar.Estos testimonios narrados en primera persona y complementados con los testimonios de sus familiares más cercanos y de terapeutas que estuvieron presentes en cada caso jamás podrán ser sustituidos por conferencias, volantes, avisos o conversatorios. Esa fuerza descomunal que van tomando las imágenes y las palabras logran llegar al alma del espectador.Estoy segura que ningún joven o padre de familia volverá a mirar el consumo propio o de sus hijos en forma ligera ni tratará de esconder el sol con las manos.Verán con sus propios ojos cómo el alcohol y la droga arrasan con la fuerza de un tsunami vidas, afectos, ilusiones y metas.Me impactó ver estos dos primeros capítulos. Me impactará ver mi historia. Me removerá muchas cosas y pensaré con dolor en aquellos amigos que no tuvieron la oportunidad de salir del infierno. En aquellos que no conozco y que mueren diariamente, en los que están sin salida en pabellones siquiátricos. En los jóvenes que se inician inocentemente, creyendo que ellos serán una excepción.El destino de los adictos es una muerte prematura y trágica, la cárcel o los manicomios. Esto es una verdad comprobada, sean las drogas legales o ilegales. El alcohol, la más perniciosa y sutil. Aberrante que ya en fiesticas de preadolescentes se ofrezca licor.Repito, para terminar. Esta serie podría convertirse en la mejor herramienta de prevención. Ya el consumo en Colombia nos desbordó.P.D. Mi gratitud y mis felicitaciones a Antonio Cervantes, Ángel Montiel y Fabio Castillo y a todo su equipo de filmación e investigación, quienes desde México vinieron a registrar con respeto, profesionalidad y rigor, los dos capítulos de Colombia. Discovery se anotó un gol.

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