¡Me comprometo!

¡Me comprometo!

Enero 12, 2016 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Empieza el año en serio. Ya las filas interminables de carros llegaron a sus destinos. No sé si el ‘efecto Peñalosa’ en Bogotá ya funciona, pero la entrada a Bogotá desde la autopista a Medellín, por la Calle 80 que era un verdadero suplicio, tortura, padecimiento y toda suerte de infortunios, fluyó suave como un río.No sé cómo habrá sido en las otras ciudades. Doy fe de lo que viví.Se puede caminar por el río Magdalena. En Cali todavía falta un mes para que funcionen los pozos. El Cauca parece un caño. Bogotá, soleada como cualquier ciudad provinciana de ‘tierra caliente’ como nos denominaban los cachacos desde tiempos inmemoriales. Cielos sin una sola nube como en los países europeos, rara vez vistos en los trópicos. Una represa que no puede funcionar debido a una decisión brillante y oportuna de algún intocable, y ahora sí funciona acaba con cuanta tilapia se encuentre a su paso.‘Las autoridades competentes’ alertan desde sus despachos y tan contentos. A ellos jamás les faltará con qué llenar sus tinas para arrojarles burbujitas y descansar del trajín y estrés. La verdad es que nos estamos quedando sin agua. Y somos todos responsables.Empezando por ‘Yo’. Gran parte de mi vida derrochando agua. Cepillándome los dientes con full chorro permanente. Duchas eternas igual. Ni por asomo se me habría ocurrido cerrar el grifo entre cepillada y enjuagada o enjabonada y lavada final. Apagar las luces que no se necesitaban no estaba en el libreto de la vida diaria y en muchísimas ocasiones llegué a pensar que mi papá era un viejo gruñón y tacaño que regañaba por dejar todo encendido.Esta confesión, un poco vergonzosa, me lleva a pensar que durante varias generaciones jamás tuvimos una verdadera cultura ni conciencia de que el agua podría llegar a faltar, así como hasta ahora nos estamos dando cuenta de que el óxigeno también. Independientemente de clases o estratos económicos. Carros lavados con chorros de manguera eternos, busetas, buses, carros y motos bufando y dejando el aire negro, lavaderos sin cerrar bien, chorreando agua. Los ríos eran caudalosos, las cascadas de agua bajaban por las montañas, en fin.Me comprometo, a título personal de ahorrar agua y energía. Apagando bombillos, desenchufando aparatos. Racionando el aire acondicionado. Cerrando grifos entre cepillada y enjuagada, ídem con la ducha. Es mi grano de arena. Un granito, que si todos contribuimos ayudará a formar una playa, o a lograr que los ríos no se sequen del todo. No sé, pero grano es grano. Me comprometo.***PD. Este año empieza hoy martes de ‘verda, verda’. Da asco ver las noticias del Chapo y sus tentáculos en Colombia. Los negocios de las Farc. Las empresas fachadas con logos ambientales. La cantidad de personas vinculadas al meganegocio, bajo la mirada cómplice y solapada de muchos ‘respetables’ y funcionarios públicos. Confieso que el domingo por la noche después de ver Noticias UNO me sentí asqueada. O nos vamos sacudiendo, o este país por más buenas intenciones que se tengan, ¡se lo llevó Shaitan!

VER COMENTARIOS
Columnistas