María Cristina

Julio 03, 2012 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Como un golpe matrero y a traición recibí la noticia de tu partida. Sólo atiné a abrir la puerta del refugio. La nieve caía como una cascada de cristales en tercera dimensión. Una luna semillena brillaba escondida entre los pinos y los copos. El frío helado de afuera lo sentí menos que el frío por dentro. Nunca pensé que partieras tan pronto, tan de repente, tan silenciosamente.Esta nota es para María Cristina Velasco de Bedoya. Alma y nervio de la más antigua agencia de viajes que tenemos en Cali. Panturismo. La que prácticamente nos acompañó desde nuestra adolescencia. Una llamada telefónica el domingo por la noche, hasta este punto perdido en la geografía chilena, un refugio lleno de pinos y nieve, nos conmovió hasta el fondo a mi familia y a mi, que tuvimos la oportunidad de conocerla, de admirarla y de quererla.María Cristina. Leal en la amistad. Vertical en sus conceptos. Creativa. A veces aparentemente distante, pero con la cabeza siempre llena de ideas y proyectos. Sus tres amores: Mario, su marido, compañero de viaje y de viajes, su hija María Clara y Panturismo. A ellos les dedicó amor pasión, entrega. Combinaba sus amores con otra pasión igual de fuerte: los toros. Cada temporada la veíamos radiante, siendo ella la anfitriona caleña de la Fiesta Brava, cuando Cañaveralejo verdaderamente se vestía de luces. Todos los diestros siempre encontraron en ella una amiga, una consejera, un referente de tranquilidad y confianza. Será difícil no verla esta temporada. Sonriente en esa barrera, adornada siempre con un capote de paseo. Los que están bordados a mano y tienen historia de amores y sangre. Yo no vendrá más Gonzalito, repleto de jamones serranos pata negra, chorizos, quesos manchegos. Gonzalito, el sevillano divertido que siempre llegaba en diciembre a saludar a María Cristina, y a ofrecerle esos manjares. Si. La Fiesta Brava de Cali pierde una de sus más entusiastas aficionadas. Plaza le debe el haberse dado a conocer a la afición del sur de Francia. Panturismo, con sus planes decembrinos, logró entusiasmar a los galos, que año tras año cruzaban el mar para presenciar este espectáculo de arte y valor.No tengo palabras para Mario, ni para María Clara. Tampoco para sus más antiguas compañeras de Panturismo. Lucía Gutiérrez. María Fernanda Benítez. Ante el dolor del alma, no existe consuelo ni bálsamo.Me uno a la tristeza enorme que sienten. Simplemente, desde esta cumbre nevada y helada, les mando un abrazo lleno de amor. María Cris. Qué falta nos vas a hacer. Qué vacío tan grande dejas. Qué triste se queda el alma cuando un amigo se va...***PD. Llegamos a la Era Ubeimar. Ojalá no este tan maniatado que no se pueda mover. Ojalá la Unión Nacional no le cobre a hierro candente esos respaldos. Ojalá el Valle logre sacudirse, aunque sea un poco, el barro que la tiene sepultada. Le deseo, como vallecaucana raizal, lo mejor.

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