Males endémicos

Abril 16, 2013 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

No. No son el paludismo, ni el dengue ni la diarrea. Son peores: mediocridad, clientelismo, lagartería. Y se han incrustado en el alma de la política nacional. Y me voy a referir a un claro enfermo terminal de estas tres plagas: Roy Barreras. Afirmó en sus inicios haberse  formado bajo las ideas de Galán, quien debe revolcarse en su tumba al ver tanto parásito colgado de su legado para extorsionar el país.Y me refiero a Barreras porque es  de mi tierra, el Valle del Cauca, donde desde hace muchos años la política seria y honesta se extravío. Donde pululan politiqueros que más se asemejan a rodeores de la peor callana, que acaban con lo que encuentran, a nombre siempre de sus seguidores quienes marchan tras la zanahoria seguros de que su obediencia será premiada con prebendas, mientras llega otro culebrero a ofrecer mejores recompensas y así,  con esta lógica mercantilista, secuestraron los principios de la verdadera política.El actual  Presidente del Congreso, uno de los muchos que avergüenzan al país, que ocupa el cargo, pues otros que lo han antecedido han terminado en la cárcel, o siguen libres debido a la impunidad rapante, merece mención especial. Su gran capacidad sinuosa de manipulación, combinada con su adicción al clientelismo, su volatilidad política y gaseosa, su incoherencia ideológica y su desmedida ambición política que le permite, impunemente saltarse todas las ‘barreras’ de la ética es  el representante de lo peor de nuestro sistema político.Él lo sabe, pero de tonto no tiene un pelo. Por eso se escuda magistralmente, merecería un Premio Oscar, en sus miradas fijas, casi de saurio, sus vocablos grandilocuentes y en desuso, sus frases efectistas, su rimbombante retórica y una entonación que ya la quisiera Pavarotti.Se resguarda en los faldones de su investidura, pero cada vez aparece más en pelota, dilata así discusiones y debates importantes, porque le apuesta y hace componendas con Dios y el diablo. Su meta es acercarse al árbol que dé más sombra, mientras la proporciona. Cactus o ceiba lo mismo le da.Ahora le apuesta al proceso de Paz, pero si este se enreda sera su más feroz detractor. Es su naturaleza. Como la de escorpión.Me duele una vez más el Valle Del Cauca, paraíso  fértil en frutos podridos. No se qué manzana fue las que se devoraron aquí. Menos mal que actualmente estamos cambiando de manos. Así tenemos, hoy por hoy, hombres honestos como Ubeimar Delgado y Rodrigo Guerrero llevando las riendas.***P.D. El Procurador, un espécimen muy similar al anterior. Trata de porristas y ‘snifadores’ a los periodistas que se  atreven a pensar diferente. Y los periodistas comen callado. ¿Dónde está la cacareada libertad de expresión? Se supone que este engendro de la inquisición debe defender los derechos humanos. Qué vergüenza. A propósito. Barrera y Ordóñez harían una pareja perfecta. Soñar no cuesta nada.

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