Magia torera

Diciembre 02, 2014 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

“Si Cristo nació en un pesebre... de donde menos se espera salta la liebre...”. Y así, en un pequeño pueblo de la sierra ecuatoriana enmarcada entre dos colosos nevados, Cotopaxi y Chimborazo llamado Latacunga, en una placita de toros de apenas tres mil espectadores, San Isidro Labrador, Morante de la Puebla, ese genio, lleno de duende y magia, logró cuajar una de las faenas más bellas de su historia.Esta columna está dirigida a los verdaderos aficionados, no a los energúmenos que tildan a los toreros de asesinos y a los que amamos la fiesta brava con todos los calificativos más soeces de la lengua castellana.Morante y el toro de Huagrahuasi, un ejemplar de trapío, bravura, nobleza, merecedor de indulto, se fusionaron en un solo ballet, amándose, mirándose a los ojos. El traje burdeos y oro de Morante y la piel azabache del toro, con sus casi quinientos kilos, se fundieron en una sinfonía de lances, verónicas eternas y lentas.Morante sostiene que “estar delante de un toro es estar delante de la verdad”. Y que “toro y torero avanzan por el miedo y se encuentran en el eje”. Una tarde de destellos, en arcada por colosos nevados donde la esencia del arte se grabó en la retina y el sentimiento.Ya llega la Feria de Cañaveralejo. Estupendos carteles con los principales lidiadores del escalafón. Buenos encierros, escogidos con acierto y objetividad. La afición puede volver a confiar. No veremos la magia de Morante, pero aplaudiremos a rabiar el arte de Perera, el Fandi, Ferrera, Luis Bolívar, Fandiño, entre otros.Felicitaciones a Alfredo Domínguez. Tendremos toros y toreros, sol, abanicos, arte y pasión.***P.D.: A los antitaurinos, esa secta fundamentalista que se queda impávida ante la violencia doméstica, el maltrato familiar, la trata de personas, y no sabe del respeto ante el toro de lidia, donde se encuentran la muerte y la vida; el arte y la tragedia, la verdad desnuda de retóricas y adjetivos, les suplico no me lean. Jamás sus insultos y ordinarieces de instintos rastreros me harán perder mi afición hacia la fiesta brava.No pierdan el tiempo. Sigan comiendo chicharrones, mondongo, pollos y demás carnes de millones de animales torturados, degollados masacrados sin compasión. No se hizo la miel para la boca del asno. ¡Olééé!***P.D.: Esta segunda adenda nada tiene que ver con cuernos. Nos alegramos que hayan rescatado sanos y salvos a los perdidos en la selva del Choco. Volvieron como los hijos pródigos. O mejor dicho, los devolvieron, tal vez porque qué encarte. Además se estaban jugando el proceso de la Paz.Lo que me re-pregunto es qué andaban haciendo por allá. El General aunque en este momento no tenga quien le escriba. ,sí tiene millones de oídos que quieren escuchar explicaciones verídicas, honestas y rigurosas sobre sus andanzas entre ríos, bejucos y árboles frondosos.No pensamos comer callados ni contentarnos con cuentos chimbos. ¡Necesitamos la verdad!

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