Lo que faltaba y otras cosas

Diciembre 20, 2016 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Lo último que nos faltaba para la pandemia de odio y locura colectiva que se ha apoderado de los colombianos era las amenazas contra monseñor Darío de Jesús Monsalve.La ultraderecha fundamentalista vallecaucana nunca lo ha mirado con buenos ojos. No ven en este apóstol ni la sensibilidad humana que es su sentido de vida, ni su compromiso por ayudar a la población más vulnerable, ni su experiencia con la juventud violenta y marginada -no en vano trabajó en las comunas más peligrosas de Medellín, donde los adolescentes que no han recibido más que maltrato y falta de oportunidades se convierten en bestias primitivas, adictos a la sangre e indiferentes ante la muerte-.Sus palabras directas y sin rodeos sobre la inequidad y el abismo que existe entre los ricos y los que nada tienen en el Valle han despertado ampollas y suspicacias. Muchos desde los clubes sociales donde se incuban los hijos de papi y muchos monstruicos, lo tildan de comunista o “agitador de masas”.Aclaro que no soy ‘curera’. Más bien tiendo a huir de las sotanas y esos hombrecitos de manos regordetas y húmedas, que se retuercen de satisfacción cuando preguntan, o en mi caso preguntaban, cosas morbosas para ver si otorgaban o no la anulación de mi primer matrimonio. Algunos me alejaron totalmente del concepto de un Dios amoroso, y me enviaron al infierno varias veces, y eso que no existía la señora Cabal cuyo pasatiempo favorito es chutar gente a la caldera hirviendo.Conocí a monseñor Monsalve en un reportaje que le hicimos con Beatriz López para este diario. Sorpresa grande encontrarme con semejante calidad humana, preparación y sensibilidad. Sentido de la realidad y del humor, tan difícil de encontrar en la actualidad.Conozco dónde vive. Lejos de los lujos eclesiásticos -el exmonseñor Sarasti se apropió de ellos. Vive en la antigua casita del Barrio Meléndez donde habitó muchísimos años el sacerdote español Luis Madina, quien creó Mi Casa, el primer albergue para niños de la calle, donde con infinita paciencia y amor los conducía por el camino de la socialización y las normas, con una visión terapéutica, desconocida en esos momentos en Colombia. Lleva una vida austera, sencilla. Lejos de la pompa de muchos ‘príncipes de la iglesia’.El que ya reciba panfletos amenazándolo es inaudito. Solo el salvajismo endógeno que nos circula por las venas puede generar este tipo de cosas. La sociedad, los medios, las autoridades tienen que reaccionar. Tenemos todos que reaccionar. El Valle del Cauca debería estar orgulloso de contar con un dirigente eclesiástico de la talla de Darío Monsalve. Esos panfletos no se pueden tomar a la ligera. ¡Que espanto!***Cambio de tema. Grotesca la detención del médico Jaime Rubiano, como si fuera un hampón. El exdirector del HUV trató de salvar esta entidad corrupta y politizada, que estaba agonizante e inviable resultado de administraciones anteriores. Fortín político, donde la corrupción era generalizada.Puede que el doctor Rubiano haya incurrido en equivocaciones administrativas. Un oncólogo, científico e investigador no tiene por qué estar al corriente ni saber de las maturrangas ni el mar de fondo que tenía el HUV, que arrastraba desde hace años.Se enfrentó, peleó, se ganó a los intocables de enemigos y se la cobraron feo. No conozco las inculpaciones ni los pormenores, pero doy fe que es un hombre honesto, trabajador y quijote en un lodazal oscuro y peligroso. Le deseo la mejor de las suertes y que continúe con su frente en alto. ¡Gracias doctor Rubiano por haber tenido la osadía de querer salvar el Hospital!PD ¿Quién responde por los enfermos y a lo mejor muertos de Cafesalud?

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